martes, 27 de marzo de 2012

Drogas: creatividad, disciplina y suerte

Columna La Tarde
Fundación Kíos

Drogas: creatividad, disciplina y suerte

En 1909, hace 103 años, tuvo lugar la Comisión del Opio de Shanghái, el primer esfuerzo internacional que tenía por objeto discutir y proveer soluciones al problema de la producción, tráfico y consumo de derivados del opio, que afectaba principalmente a la China y que había llamado la atención de los Estados Unidos debido a que desde 1898 este país había tomado posesión de las Filipinas y allí, como en el imperio del hijo del cielo, se encontraba un notable uso de este tipo de sustancias que explicaban, desde la perspectiva de Occidente, el retraso, la injusticia y la incivilidad rampante en esa región del planeta.

Shanghái 1909 fue el primer ladrillo para la construcción de ese enorme edificio institucional, tratados, organismos y paradigmas, que hoy es la política global contra las drogas. Dentro de la era de la prohibición, poco a poco, con mucho esfuerzo y paciencia se fueron incluyendo otras sustancias: la marihuana, la cocaína, los barbitúricos y las anfetaminas, y en un momento incluso, en esta horda prohibicionista, se llegó a incluir al alcohol. La justificación de estas políticas y tratados, giró siempre en buena medida en la búsqueda de una sociedad que no se viera afectada por los comportamientos escandalosos causados por la ebriedad. La sobriedad debía ser el comportamiento estándar dentro de la sociedad y era deber, pues, de los líderes globales, ver la forma de cómo lograr imponerla.

Durante el último siglo, algunos seres humanos han demostrado contar con una recalcitrante terquedad y sin importar las amenazas de las sanciones culturales, sociales y penales que las comunidades han diseñado para evitar esos bochornosos comportamientos relacionados con el consumo de las drogas, han continuado utilizándolas. Pareciera ser que la naturaleza humana, porfiada como es, se ha empeñado en mantener individuos que no reparan los potenciales daños que pueden autoinfligirse con el consumo de los muy variados estupefacientes.

La VI Cumbre de las Américas, que tendrá lugar el próximo abril en Cartagena, puede ser el inicio de la construcción de un orden jurídico y político que no tenga a la prohibición, y junto a ella la represión, como principio fundamental en lo que atañe a las drogas. El gobierno colombiano, con su presidente Juan Manuel Santos a la cabeza, vienen adoptando una posición de “como quien no quiere la cosa” frente a este espinoso asunto para el país. Sin embargo, si se tiene en consideración el estilo del presidente, pareciera ser que está reuniendo las fichas necesarias para ser parte central de la nueva visión que sobre la materia el mundo puede llegar a adoptar, y si es así, hace bien el presidente, tanto en la forma como en el fondo. En la forma, porque la posición de Colombia en el vecindario y su situación de orden público al interior, no le permite indisponer la relación con su socio más estratégico, que es el gobierno de Washington. Y en el fondo, porque dadas la experiencia y la realidad nacional, la lucha contra las drogas, provocada por su condición de ilegalidad, es asunto vital del interés nacional colombiano. Su solución demanda creatividad, disciplina y suerte. La primera porque el enfoque represivo se ha agotado y se requieren fórmulas pragmáticas que reconozcan la realidad humana y se alejen lo más posible de los radicalismos. La segunda, porque así como se necesitaron décadas para construir la era de la prohibición, un término extenso también será necesario para crear la era de la regulación. Y la última, porque siendo este un proceso tan dilatado y en el cual confluyen tantos intereses, legales e ilegales, prácticos y fundamentalistas, por más que exista una planeación exhaustiva, cualquier evento podría detener, retrasar o impulsar esta causa.

No se trata de hacer apologías a las drogas, sino acercarse a la opción más práctica y menos imperfecta de las que existen sobre la mesa. La prohibición y la represión en contra de las drogas ha probado ser calamitosa, poco adaptable y simplista. Es posible encontrar mejores opciones a esta. Hay que continuar debatiendo seriamente y promover espacios para profundizar sobre este tema, que es tan importante para el futuro de Colombia. 


Publicado en La Tarde el 27 demarzo de 2012, en http://www.latarde.com/opinion/columnistas/57853-drogas-creatividad-disciplina-y-suerte.html

martes, 20 de marzo de 2012

No solo es cuestión de derechos


Columna de opinión
Alter Ego

El domingo, Alejandro Gaviria escribió en El Espectador una interesante reflexión a propósito del movimiento estudiantil que se contrapone a la Reforma de la Educación Superior. Su disertación recoge algunos de los temas que planteó Gnothi Seauton en una reciente entrada en este blog titulada “La pobre economía del conocimiento colombiana”, referentes al pobre desempeño de los estudiantes de pregrado en la pruebas SABER PRO que aplica el Ministerio de Educación y el ICFES.

No hay tema más coyuntural para un país que la calidad y pertinencia de su sistema educativo en todos los niveles. La educación es el gran motor de cambio en las actuales circunstancias económicas internacionales. Todos los países que evidencian saltos cualitativos en su bienestar y desarrollo, han emprendido reformas o revoluciones educativas que no solo se centran en mejorar el acceso y la cobertura, sino que también buscan optimizar los currículos y ofrecer programas de formación acordes con las dinámicas del mercado laboral. Así lo han hecho Finlandia, Israel, Singapur, Corea del Sur, Japón y Estados Unidos, entre muchos otras notables experiencias internacionales. Ello ha implicado tanto el mejoramiento de las condiciones de eficiencia y equidad de los sistemas de educación superior como el fortalecimiento de las alianzas entre Universidades y empresas, con el fin de generar conocimiento y permitir la aplicación de la ciencia en la vida cotidiana de las personas.

Por ello, la relación entre Universidad y sector privado no debe satanizarse sin que exista un debate previo e incluyente sobre las mejores formas de relación entre las aulas de aprendizaje y el tejido productivo y empresarial de una sociedad. No se trata, solamente de luchar por los derechos adquiridos ni por prerrogativas y garantías individuales, que por supuesto forman parte de nuestro deber ciudadano por fortalecer el Estado Social de Derecho. Tampoco, se trata de exigir la gratuidad como un derecho inalienable de la comunidad estudiantil colombiana, cuando los resultados en las pruebas internas son preocupantes y dejan mucho que desear respecto a la clase y el talente de los profesionales que estamos formando. Se trata de pensar cuál es el tipo de sociedad que estamos dispuestos a consolidar, no solo a partir de la mano generosa del Estado sino también, desde la misma corresponsabilidad que se nos exige como ciudadanos.

Para ello, es preciso reconocer que Colombia no cuenta con todos los recursos ni capacidades suficientes para ofrecer una cobertura del 100% en su sistema de educación superior. Hoy no contamos con las condiciones suficientes en términos administrativos y docentes para asegurar la universalidad en el acceso. Por ello, la búsqueda de la equidad educativa pasa por encontrar los mejores espacios y las mejores alianzas para fortalecer el ingreso de una mayor cantidad de jóvenes a un sistema de calidad, enfocado hacia la formación para el empleo y la productividad laboral. La lucha debe ser por fortalecer la pertinencia de la formación superior, por buscar su interacción continúa con las revoluciones tecnológicas modernas y por generar espacios donde sea posible generar riqueza colectiva a partir del conocimiento. No solo es una cuestión de derechos. 

Imagen tomada de: http://elusodelaconciencia.blogspot.com/2010/02/derecho-o-deber-en-la-educacion.html

¡George Clooney got it! Colombia no


Columna de opinión
Gnothi Seauton

¡George Clooney got it! Colombia no

George Clooney fue arrestado el viernes 16 último, mientras participaba en una protesta en contra del gobierno de Jartum, Sudan del Norte, por sus actuaciones en contra de la población civil en el sur de ese país, en los Montes Nuba. Clooney, junto a varios activistas de Derechos Humanos, especialmente John Prendergast, de Enough, una organización no gubernamental que busca poner fin, como su lema lo anuncia, al genocidio y a los crímenes en contra de la humanidad, lleva varios años denunciando las actividades del gobierno liderado por el presidente Omar al-Bashir quien cuenta con dos órdenes de captura emitidas por la Corte Penal Internacional bajo los cargos de crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio, convirtiéndose en el primer jefe de estado en ser solicitado por esa Corte.

A primera vista, las actividades y denuncias de Clooney y Prendergast pueden sonar a un simple y superficial, casi infantil, humanitarismo que no tiene en cuenta las complejas realidades domésticas, regionales e internacionales que rodean e influyen este tipo de asuntos. Sin embargo al escuchar a Clooney, un día antes de su arresto en el popular programa de entrevistas Charlie Rose la conclusión sobre sus actuaciones puede cambiar sustancialmente. Su pasión por los Derechos Humanos y la problemática del Sudan es innegable. El esfuerzo y su entrega en estas iniciativas, es enorme y si se desea, inspirador. Pero lo que llama más poderosamente la atención es que la visión de Clooney y Prendergast, es realista y pragmática.

En los minutos 30 y 31 de la entrevista, que se puede ver en el sitio web de Charlie Rose, Clooney emite una frase que lo diferencia ostensiblemente de muchos de los involucrados en esfuerzos humanitarios existentes sobre una amplia variedad de asuntos alrededor del planeta:

… esto nunca podrá ser resuelto (definitivamente), se va a tomar todo el tiempo, va tomar el trabajo de generaciones y las victorias (las derrotas de al-Bashir y el gobierno sudanés) van a hacer pequeñas y van a haber gigantescos retrocesos, dos pasos adelante y dos pasos atrás, nunca se va a sentir como: ¡ahhh! ¡Lo logramos! Pero la verdad es que hay progreso sobre el asunto (como el que se haya realizado un referéndum en Darfur que desembocará en la creación de la República de Sudan del Sur)… (Pero) siempre entendiendo que nunca se sentirá terminado (el trabajo allí).  

La frase muestra la aceptación de uno de los principios más consistentes en los estadistas y los líderes virtuosos y es la comprensión que en los asuntos referentes a la Alta Política, sea esta doméstica o internacional, no existen las soluciones perfectas. Por el contrario, el devenir de estos asuntos es caracterizado por ser una permanente administración de crisis sucesivas.

En Colombia, durante los últimos meses, la fiebre por la paz obtenida a través de la solución negociada está alcanzando altas temperaturas hasta el punto que resucitan alucinaciones comunes del pasado. La paz se convierte en una panacea que provee respuestas y soluciones satisfactorias a un vasto rango de necesidades y por lo tanto la nación, como un todo, debe volcarse a su consecución. La experiencia histórica universal y colombiana, así como las palabras de George Clooney nos deben indicar que no hay tal. Una solución negociada no nos proveerá las herramientas necesarias para aprovechar la bonanza minera y energética que experimentamos, ni nos preparará para maximizar los beneficios que trae la globalización por medio de la educación del conocimiento y tampoco nos asegurará que diversos grupos armados ilegales, herederos directos o no de las guerrillas y los paramilitares, continúen compitiendo por el control del negocio ilícito de las drogas y otros fenómenos de la economía y el accionar ilegal.

Gnothi Seauton no se encuentra, en principio, contrario a la idea de la solución negociada con las guerrillas colombianas. Le incomoda profundamente, eso sí, la falta de visión estratégica, realista y pragmática que muchos en el país, desde el gobierno, la academia, los gremios, los sindicatos y los medios de comunicación, están evidenciando con respecto a qué esperar de un desenlace negociado en el Conflicto Armado Interno colombiano, y que sea un actor y activista de Hollywood el que pueda proveer lecciones importantes a estos de cómo asumir los asuntos de la Alta Política. 

Imagen de: http://www.elcomercio.com/entretenimiento/Imagenes-arresto-George-Clooney-Washington-detenido_5_664783516.html

La pobre economía del conocimiento colombiana

Columna de opinión
Gnothi Seauton

La pobre economía del conocimiento colombiana


Titula El Espectador en su edición digital que El 23% de universitarios no puede elaborar un texto comprensible. La desalentadora información se desprende de los resultados obtenidos por más de 146 mil alumnos de pregrado que aplicaron a las pruebas SABER PRO del Ministerio de Educación y el ICFES. Esto va en concordancia con el debate que fue agitado el año pasado por la carta de renuncia de un profesor de redacción de la Universidad Javeriana, Camilo Jiménez, al declararse exhausto por la incapacidad y las limitaciones de sus alumnos que durante todo el semestre no pudieron cumplir con unos mínimos requisitos de escritura y redacción.

Lo que en definitiva termina llamando la atención de esta nota es que los estudiantes que obtienen mejores resultados en este campo de las pruebas, el de la escritura, provienen de Humanidades, Ciencias Sociales, Comunicación, Periodismo y Publicidad. ¿Dónde están los científicos, los médicos y los ingenieros? Brillan por su ausencia y estos últimos, los ingenieros, tampoco se destacan por sus resultados en el campo del inglés. Allí quienes lideran son los estudiantes provenientes de Bellas Artes, Diseño, Medicina y Ciencias Naturales y Exactas.

Estos resultados reflejan una de las más notorias debilidades de Colombia en el mundo globalizado y por lo tanto un enorme desafío que debe afrontar, más temprano que tarde. India es una nación que cuenta con desigualdad socioeconómica rampante, índices de inseguridad y violencia remotamente cercanos a cero, un sistema político marcado por prácticas corruptas y una infraestructura atrasada en décadas para las demandas actuales de sus actores económicos. No obstante, desde principios de la década de 1990, los gobiernos de “izquierda” y “derecha”, identificaron como una potencial ventaja competitiva global contar con un numeroso y preparado ejército de ingenieros. Así, la India se ha convertido en la “oficina” del mundo. Al no poder competir con manufacturas debido a los absurdos costos y complicaciones generadas por la pobre infraestructura y el estado intervencionista, exporta servicios al mundo.

Adicionalmente, debido a un legado colonial heredado de los ingleses, más de 200 millones de personas dominan la lengua de Shakespeare y por lo tanto cuentan, ahí sí, con una tangible ventaja competitiva al ser la segunda nación más grande del planeta angloparlante.

Estos dos factores, ingenieros e inglés, han convertido a la India en uno de los ganadores en la economía del conocimiento que es la de esta era globalizada. 

Las pruebas SABER PRO dejan en evidencia lo lejos que se encuentra Colombia en adaptarse a esa realidad, obteniendo resultados que nos ubiquen más dentro de los ganadores que en los países perdedores. Es un hecho irrefutable que la clave de ese resultado no se encuentra en las Humanidades, las Ciencias Sociales, el Periodismo o la Publicidad, sino en las Ingenierías, las Ciencias Naturales y Exactas y la Medicina y allí nuestra nación se encuentra en una muy deplorable situación.   

Ahora bien, con el objetivo de evitar la sensación de que esta es una crítica sin asidero en el mundo real, pues resulta válido preguntarse ¿para qué necesitan los ingenieros, los médicos y los científicos comunicarse hábilmente por escrito?, debe resaltarse que estas capacidades son la piedra angular de la construcción del saber científico, así como el vehículo exclusivo para que los hallazgos generales de la ciencia y la investigación científica básica, se trasladen a la esfera de las ciencias aplicadas y a los múltiples campos productivos de la economía. No será esta la única razón, ni más faltaba, pero sí hay relación con que el número de patentes otorgadas en Colombia en 2010, último año del reporte World Intellectual Property Indicators de la WIPO, World Intellectual Property Organization, supere por poco el medio millar, mientras en la India son más de seis mil y en países en donde a todas luces la preparación académica, incluyendo la competencia genérica de la escritura, es sobresaliente como el Japón, China incluída Hong-Kong y Corea del Sur, donde las cifras son de 223 mil, 140 mil y 69 mil patentes aprobadas, respectivamente.

Si los técnicos, tecnólogos y profesionales colombianos encargados de sumergirnos en la economía del conocimiento no pueden comunicar efectivamente sus avances para que sean aprovechados por el aparato productor nacional, ¿a qué quedan reducidas las expectativas puestas en que la década de 2010 será la del resurgir colombiano y latinoamericano?

¡Pobre economía del conocimiento colombiana!

Un poquito embarazados


Columna La Tarde
Fundación Kíos

Un poquito embarazados

Las aulas no dejarán de ser una reproducción de un microcosmos social que refleja tanto lo bueno como lo malo de nuestras comunidades.

Así como es allí donde se construyen, por lo general, los líderes que determinarán el futuro de las civilizaciones en un mundo contemporáneo, los comportamientos de los estudiantes y docentes reproducen a escala los males de sociedades altamente complejas como la que describe el mundo globalizado permeado por dinámicas que en lo local, permiten prever nuestro porvenir. En el aula conviven personalidades y perfiles diversos, cada uno asumiendo un rol impuesto por un sistema educativo que ha evolucionado a la par de otros colectivos sociales.

El profesor, como líder de dicho microcosmos, tiene bajo su responsabilidad, principalmente, la formación de sus pupilos. Con la autoridad que le concede el propio sistema, a partir del reconocimiento de su experiencia y conocimiento, dirige y acompaña la evolución de los demás actores que conviven en el aula. En ese sentido, existe una diversidad de opciones que establecen la relación a través de la cual esa convivencia se materializa. Hay profesores dictadores que imponen su poder de forma autoritaria y no favorecen la creación de espacios de correlación e interacción constructiva. Hay otros que prefieren estrategias más horizontales para el proceso de transmisión de conocimiento. Y hay otros que no entienden el proceso como algo unidireccional sino que implica la reproducción de dinámicas de corresponsabilidad y construcción colectiva de conocimiento.

Los alumnos, como destinatarios o responsables de su propio destino, según la dinámica que se establezca en el aula, actúan como conciudadanos. Hay, por tanto, algunos que prefieren asumir posiciones de liderazgo y otros que actúan pasivamente y se conforman con ser simplemente receptores y replicadores de información, sin realizar ejercicios exigentes de análisis y reproducción de conocimiento.

En ese sentido, cada aula reproduce un microcosmos social que refleja, con una sorprendentemente fidelidad, los comportamientos que esos mismos actores tendrán al interactuar fuera de él. Precisamente por ello, tanto docentes como estudiantes se convierten en actores clave para reconfigurar las relaciones que pueden construir una Colombia mejor para todos.

Por eso, en una sociedad como la nuestra, atormentada por la violencia y la falta de respeto por la norma, los docentes deben asumir su rol con seriedad y compromiso. Sorprendentemente, mucho de lo que hagan o dejen hacer en el aula, impacta la construcción de una sociedad más desarrollada y mucho más ética.

Los docentes deben, por tanto y para empezar, reconocer los reglamentos que rigen las actuaciones de los diversos actores que interactúan en el aula. Pero no solo reconocerlos, sino aplicarlos. Y los estudiantes, deben, como mínimo, entender cuáles son las reglas mínimas que deben determinar su comportamiento y las relaciones de poder que establece dicha interacción.

Por todo lo anterior es que el docente es, en última instancia, un cómplice de la ilegalidad cuando actúa de manera contraria a la norma previamente establecida y supuestamente conocida por todos. El plagio, desafortunadamente más común hoy, por las facilidades que implica Internet, y la connivencia de docentes para nada rigurosos, y posiblemente plagiadores, constituye, de manera lamentable, una de las conductas más características de las dinámicas universitarias hoy. Parcialmente, porque el colegio nunca lo castigó, porque los docentes no se toman el tiempo de detectarlo y castigarlo, aún en la educación superior, y porque los estudiantes nunca entendieron que el plagio es un delito, incluso tipificado en los códigos de derecho contemporáneos.

Todo lo que se haga en el aula se reproduce en ámbitos sociales más amplios, y viceversa. Y nuestro país nunca será mejor si seguimos enseñando en el aula –por acción u omisión- que plagiar no está mal, que plagiar un párrafo es menos grave –e incluso, no punible- que plagiar una tesis doctoral completa. Los docentes que no sean radicales en ese sentido, no tendrán la autoridad moral que se atribuyen cuando despotrican contra los políticos que se roban sus impuestos. Este país será mejor solamente cuando todos –profesores, estudiantes, políticos, padres, madres- entendamos que uno no es un poquito ladrón o muy ladrón. Eso es tan absurdo como pensar que uno está solo un poquito embarazado.

Publicado en La Tarde el 20 de marzo de 2012, en http://www.latarde.com/opinion/columnistas/57475-un-poquito-embarazados.html

martes, 13 de marzo de 2012

El último caballero radical


Columna La Tarde
Fundación Kíos

El último caballero radical

El fin de semana falleció en Bogotá el Maestro Fernando Hinestrosa Forero, insigne Rector de la Universidad Externado de Colombia.

Desde esta posición, regentada durante más de 45 años, se convirtió en una ícono de la formación social y humanística en Colombia y Latinoamérica. Su impronta quedó marcada en múltiples generaciones de brillantes profesionales que hoy se desempeñan con éxito en diferentes posiciones, con especial énfasis en el sector público. Su quehacer docente, rigurosidad intelectual y vocación formadora quedan indisolublemente ligados al Externado, casa de estudios dedicada al fomento de los valores y principios liberales con amplios criterios pluralistas y democráticos.

La partida del Maestro Hinestrosa es un hecho que permite reflexionar sobre el valor de la Universidad y su aporte en la construcción de una mejor sociedad. La educación superior garantiza no solo la formación de profesionales en diversas disciplinas, sino también la consolidación de los principios vitales que deben guiar el acceso al conocimiento, el gran motor de cambio del presente siglo. Por ello, la Universidad debe ser ante todo, un espacio para el diálogo y el debate de las ideas, para la promoción de la diversidad intelectual en todas sus formas y matices y para la generación de consensos sobre los aspectos fundamentales que aporten al mejoramiento del bienestar y la calidad de vida.

Lastimosamente, muchos centros de educación superior en Colombia han olvidado este carácter prioritario, dejándose seducir solamente por las lógicas comerciales y empresariales. En la búsqueda de la eficiencia y la rentabilidad, han perdido su rumbo como espacios prioritarios para la construcción del conocimiento. Su aporte está limitado a la formación de profesionales mediocres que salen a engrosar las filas del desempleo. Muchos otros, se convierten en fortines políticos y burocráticos que sirven a los intereses de unos pocos. Las “universidades de garaje” pululan hoy en nuestras ciudades. Sus dueños son mercaderes de los sueños de muchos jóvenes que esperan encontrar un mejor futuro a través del estudio.


Cuánta falta nos hará el Maestro Hinestrosa en un sistema educativo que tiende hacia la progresiva mercantilización del saber. Su lucha constante en favor de la libertad y los valores humanísticos nos hacen recordar que una vez fue catalogado como el último caballero radical, por su visión democrática del mundo y su férrea defensa de la justicia y la dignidad humana como base fundamental para garantizar el orden social. No obstante, su legado queda vigente como un faro que debe guiar a las generaciones futuras.

Es el deber de quienes, como la Fundación Kíos, creemos que la educación es motor de desarrollo equitativo, mantener su ideario vigente.

Publicado en La Tarde el 13 de marzo de 2012, en http://www.latarde.com/opinion/columnistas/57132-el-ultimo-caballero-radical.html

martes, 6 de marzo de 2012

Lo deseable y lo real

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Columna La Tarde
Fundación Kíos

Lo deseable y lo real

Wikileaks vuelve a causar revuelo. La más reciente revelación impulsada por esta organización consiste en la publicación de correos electrónicos pertenecientes a la compañía privada de consultoría de inteligencia Stratfor con sede en Austin, Texas, que posee entre sus clientes corporaciones y multinacionales destacadas así como entidades del gobierno de los Estados Unidos tales como el Departamento de Seguridad Interna, el cuerpo de Marinos y la Agencia de Defensa de Inteligencia. 
   
De esta manera Julian Assange y sus colaboradores en Wikileaks buscan poner al descubierto los posibles excesos cometidos por esta y otras compañías similares, contratistas encargados de desarrollar actividades que anteriormente eran consideradas como función exclusiva del Estado: recolección y análisis de información para inteligencia y diversas tareas pertenecientes a las esferas de la seguridad y la defensa nacional. De alguna manera, este nuevo destape de información, apunta a equiparar a Stratfor con una compañía tristemente célebre como Academi, anteriormente conocida como Blackwater y Xe y que fue la protagonista de los primeros escándalos de los contratistas privados en Irak y Afganistán, en donde algunos de sus empleados se vieron envueltos en casos de violaciones de derechos humanos, corrupción, sobrecostos y otros tipos de abusos a las leyes estadounidenses e internacionales.

Por supuesto, existe una crítica central a Stratfor y compañía que va más allá de múltiples acusaciones puntuales, y es que se considera que al privatizar o tercerizar este tipo de funciones, se está debilitando la misma democracia y los controles y garantías que de ésta se desprenden. De hecho, afirman algunos críticos, entre ellos el reputado economista y ganador del Nobel de economía Joseph Stiglitz, en la actualidad se están dando todos los pasos para la verdadera y definitiva privatización de la guerra, no únicamente su ejecución, como parece ser el estado actual de las cosas, sino, mucho más preocupante, su planeación y la decisión en sí misma de ir o no a la guerra. Estas funciones, ya no serán de oficiales elegidos por el pueblo, sino de civiles y militares que no se encuentran estrictamente bajo la vigilancia expresa y directa de los representantes del pueblo y los medios de comunicación.

El escenario que se proyecta parece ser digno de la novela de Orwell, 1984, o incluso del Apocalipsis de la Biblia. Desafortunadamente las explicaciones alrededor de este evento, la tercerización de la guerra, son muchos más complejas y se desprenden de las realidades geopolíticas y tecnológicas actuales. Como los conflictos del “futuro” van a caracterizarse por ser cortos, limitados, marcados por la informática, la alta tecnología, la rapidez y el secreto, las actuales instituciones, especialmente aquellas más democráticas, diseñadas para afrontar este tipo de eventualidades simplemente cada vez resultan menos útiles.

La razón por la cual los contratistas privados han aparecido con tanto fuerza en la última década, no reside sencillamente en la existencia de la codicia insaciable de algunos, sino en el hecho cierto de que hoy día ya se puede ser víctima de un ataque cibernético que tomaría horas o incluso minutos, y por lo tanto la respuesta debe ser inmediata. Esta realidad, la urgente necesidad de flexibilidad, lleva a que cada vez más los gobiernos deban utilizar a estos contratistas privados.

Es un mundo distinto, quizás orwelliano, en el que avances de la civilización como el Derecho Internacional Humanitario pueden verse afectados, limitados o incluso caducos. No obstante, debemos buscar cómo adaptarnos antes que buscar desesperadamente volver al estatus anterior. La realidad es tozuda y poderosa y por ello debe prestársele atención a la hora de tomar decisiones.

Publicado en La Tarde el 6 de marzo de 2012, en: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/56777-lo-deseable-y-lo-real.html

martes, 28 de febrero de 2012

Para mayor seguridad


Columna La Tarde
Fundación Kíos

Para mayor seguridad

Pereira es la décima ciudad más poblada del país y es entre ellas, quizás, a la que la Seguridad Democrática llegó más tímidamente.

Homicidios, secuestros, indicadores de seguridad ciudadana e incluso, los temas relacionados con el narcotráfico, nunca presentaron mejoras ostensibles, especialmente al ser comparadas con las del resto del país. Por supuesto, desde la óptica del político algo se habrá mejorado, pero estratégicamente hablando, el panorama no es muy alentador.

Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses,  la tasa de homicidios en Pereira superó siempre al promedio nacional entre 1999 y 2009, llegando incluso a triplicarla en 2005.  Durante los gobiernos de Álvaro Uribe, la tasa de homicidios a nivel nacional se redujo, según la misma fuente, en  un 41%, mientras en Pereira la reducción fue de solo el 28%.

Hay diversos factores que inciden en ello. El arraigo de una cultura de la facilidad que privilegia valores que promueven conductas delictivas, los déficits educativos no solo en cobertura sino, principalmente, en calidad, y las falencias ampliamente debatidas a nivel nacional e internacional de las estrategias de lucha contra el narcotráfico, en la región, así como la falta de indicadores confiables y frecuentes sobre la situación real de la seguridad local y regional, por ejemplo.

A pesar de algunos esfuerzos realizados en gobiernos locales anteriores, si se compara su evolución con otras ciudades similares, los avances no son sobresalientes. Para que Pereira tenga más posibilidades de disminuir significativamente las cifras de inseguridad, es indispensable fortalecer la toma de decisiones públicas con un Observatorio de Seguridad y Convivencia estructurado y, sobre todo, reconocido por los diferentes actores sociales como un organismo que soporte una estrategia para obtener información sobre fenómenos de violencia y delincuencia en el departamento y permita tomar decisiones de política pública en lo local y lo regional, no solo dedicándose a medir delitos de alto impacto social (muertes violentas, hurtos, lesiones personales, secuestros y extorsiones, terrorismo o violencia intrafamiliar) sino también a emprender y elaborar estudios y caracterizaciones sobre los hechos y circunstancias asociadas con el crimen  organizado, por ejemplo, las economías y rentas ilegales, asociadas con el tráfico de drogas o no, el tráfico de personas, de armas, e incluso, el enquistamiento de estructuras mafiosas en el manejo de las regalías y los recursos de salud y pensiones. 

Adicionalmente, la ciudad y el departamento deben trabajar de la mano en la consolidación de estrategias de seguridad ciudadana que pongan en marcha Planes Integrales de Seguridad y de alianzas estratégicas entre el sector privado, la ciudadanía, la fuerza pública, así como las Secretarías de Gobierno para hacer frente a situaciones que atenten contra la vida y el patrimonio de los ciudadanos. 

Más allá de eso, los ciudadanos y el sector público deben desarrollar estrategias que permitan la generación de una cultura de corresponsabilidad frente a la seguridad. La complejidad del tema amerita soluciones de fondo. El esfuerzo, por tanto, debe ser compartido.

Publicado en La Tarde el 28 de febrero de 2012, en http://www.latarde.com/opinion/columnistas/56445-para-mayor-seguridad-.html

martes, 21 de febrero de 2012

Agua que no has de beber


Columna La Tarde
Fundación Kíos

Agua que no has de beber

En días recientes, el Alcalde Mayor de Bogotá materializó su promesa de campaña de garantizar el consumo vital de agua en los estratos más bajos. Si bien es cierto que ello generó algunas críticas y reacciones encontradas por parte de determinados sectores que perciben la medida como populista, no hay duda de que asegurar el acceso al vital líquido, no sólo es un factor que apunta hacia la convergencia y la equidad sino también una base sustantiva para el logro del desarrollo humano.

En la mayoría de nuestras ciudades, todavía existen sectores que no tienen acceso al agua potable y al saneamiento básico, lo cual atenta contra los principios estructurales que fundamentan el Estado Social de Derecho. El derecho al agua, reconocido por el derecho internacional, no solo debe ser ejercido por quienes tienen los medios suficientes para asumir los costos del servicio sino, también por aquellos que sufren mayor exclusión y segregación. Ello cobra aún mayor validez, cuando se tiene en cuenta que la disposición de fuentes de agua limpias para la población es un tema de salud pública, al presentar impactos positivos sobre la reducción de las tasas de morbilidad y mortalidad, sobre todo en niñas y niños menores de 5 años. Por tal motivo, la decisión de la administración del Distrito Capital es acertada e incluso, podría replicarse en otras urbes y ciudades del país en los que se presentan problemas similares de inequidad en el goce de un derecho que debe ser considerado como fundamental.

Para muchos, la gran duda de esta disposición tiene que ver con la sostenibilidad financiera de la misma, mucho más si se tiene en cuenta que gran parte de los esquemas de gestión y prestación de los servicios públicos no son exclusivamente públicos. No obstante, el subsidio solo aplica para el consumo mínimo, el cual si es sobrepasado generará el cobro de las tarifas regulares. Así mismo, la mayor eficiencia de los sistemas de recaudo y el control a las conexiones ilegales podrían servir para apalancar la decisión y garantizar una base vital para el mejoramiento de la salubridad en los sectores más vulnerables.

La medida debería servir, igualmente, para reflexionar colectivamente sobre el cuidado y preservación del agua, el acceso a fuentes hídricas y la protección de los ecosistemas estratégicos en los cuales se concentra el vital líquido. Y más allá de la reflexión, para construir e implementar políticas públicas enfocadas hacia la gobernabilidad de los recursos hídricos, reduciendo las tensiones y los conflictos sobre su uso y disfrute y garantizando su sostenibilidad y permanencia como derecho inalienable.

Publicado en La Tarde el 21 de febrero de 2012, en http://www.latarde.com/opinion/columnistas/56092-agua-que-no-has-de-beber.html

martes, 14 de febrero de 2012

Justicia: una política pública prioritaria


Columna La Tarde
Fundación Kíos

Justicia: una política pública prioritaria

Las recientes actuaciones de la justicia colombiana deben ser motivo de preocupación.

Sin importar en qué orilla del espectro ideológico nacional pueda alguien encontrarse, cuando se hace una revisión sobre las motivaciones y justificaciones para condenar o acusar a ciertas personas, se encuentran profundos vacíos, destacándose la pobreza y la debilidad jurídica que respaldan los argumentos legales de estas decisiones, además de ciertos intereses políticos que terminan por enrarecer la decisión y sembrar mantos de duda sobre las motivaciones de las sentencias.

El sociológico norteamericano Charles Tilly, en su descomunal obra, centrada especialmente en su libro de 1992, “Coerción, capital y los Estados europeos”, buscó descifrar las razones por las que el Estado – Nación terminó imponiéndose alrededor del mundo sobre cualquier otra forma de organización que pudiesen utilizar las diferentes entidades territoriales. Tilly encontró que después de un trágico proceso histórico marcado por la guerra y su capacidad de organizarla, los monarcas de aquellos Estados – Nación de Europa, terminaron imponiéndose sobre la Iglesia, el Emperador, los nobles y las ciudades y sus burgueses, logrando consolidar tres estratégicos monopolios: el de la violencia, por medio del cual mantenían el orden y la seguridad al interior de sus fronteras y podían desplegar hacia afuera su poder nacional a través del uso o la amenaza de la fuerza; el de los impuestos, con el cual financiarían no solo sus aparatos militares y sus burocracias sino también podrían, con el paso del tiempo, proveer servicios a sus sociedades cada vez más sofisticados y generalizados; y el de la justicia, que resultaría fundamental para domar aquel mundo hobbesiano en donde la ley del más fuerte predominaba, para dar paso a uno en el que la fuerza de un papel, un contrato, un edicto, resultara suficiente para hacer valer los derechos de cualquier ciudadano.

Como puede observarse, a los ojos del trabajo de Tilly, Colombia, como Latinoamérica, se encuentra lejos de consolidar cualquiera de estos tres grandes monopolios y aunque la forma Estado – Nación existe, sus facultades producen logros limitados que permiten describir nuestra institucionalidad como débil y en ciertas zonas y épocas, prácticamente inexistente.

Una década atrás, el país se embarcó en un proceso novedoso y revolucionario que giró en torno al fortalecimiento de las fuerzas de seguridad para obtener el control territorial y permitir el imperio de la ley. Para ello se recolectaron ingentes recursos, se profundizó la cooperación internacional y se estableció una compleja y congruente política pública. Durante esta década que comienza se tendría que dirigir ese mismo tipo de esfuerzos y recursos, que dan prioridad a cualquier iniciativa, para hacer más eficiente e impoluto al sistema de justicia nacional. La oralidad con sus defectos y limitaciones es a todas luces un avance, pero se deben ostensiblemente mejorar los recursos técnicos, científicos y legales para que los investigadores produzcan pruebas que eliminen cualquier tipo de duda razonable sobre fallos y decisiones, así como el diseño de las reglas del sistema de justicia que establezcan el número conveniente y necesario de cortes de último nivel y los métodos de elección de sus miembros.

En el Congreso avanza la reforma, pero la opinión pública nacional y sus líderes no han establecido contundentemente la importancia estratégica del servicio de justicia. Es hora de hacerlo y por las razones acertadas.   

Publicado en La Tarde del 14 de febrero de 2012, en http://www.latarde.com/opinion/columnistas/55711-justicia-una-politica-publica-prioritaria.html

martes, 7 de febrero de 2012

Anorexia organizacional


Columna La Tarde
Fundación Kíos

Anorexia organizacional

El mes pasado salió al mercado el libro Quiet: The Power of Introverts In a World That Can’t Stop Talking, de la abogada Susan Cain. En él, la autora defiende que ser introvertido hace parte del temperamento, de los rasgos de la personalidad detectables desde la primera infancia, y que es tan natural y útil socialmente como no serlo. También resalta que ellos tienen una capacidad mayor de observar a la gente y las cosas, que piensan mucho antes de actuar  y que son complejos emocionalmente, lo que puede convertirse en un rasgo definitivo para potenciar la creatividad.

En el mundo empresarial actual, no solo se prefiere emplear a los extrovertidos sino que se promueve un estilo organizacional a través del trabajo en grupo, aunque recientes estudios de la Universidad de Pensilvania, determinan que los introvertidos pueden ser más exitosos al dirigir, pues tienden a escuchar las ideas en lugar de imponer las propias. El ego del introvertido le permite entender la importancia de los resultados a mediano y largo plazo, así como la necesidad de ceder ante propuestas creativas de otros, rasgo que los llamados líderes naturales no suelen tener porque creen, casi de manera mesiánica, que sus ideas son las mejores.

Si bien la idea de que el trabajo en equipo puede ser atractiva socialmente,  estrategias como el brainstorming, aún popular en las empresas obsesionadas con el liderazgo, pueden ser obsoletas. Esto sucede porque cuando los equipos de trabajo se someten a un aguacero de ideas desordenadas la mayoría tiende a callar lo que realmente piensa, por temor a ser juzgado por los líderes, prefiriendo alinearse con la primera idea que se expone, que puede no ser la mejor.

Brillante lección para los chamanes y culebreros de las oficinas de gestión y talento humano que creen que todos los problemas de las organizaciones se resuelven promoviendo el trabajo en equipo, formando líderes elocuentes, potenciando la interacción y castigando el aislamiento. No siempre dos cabezas piensan más y mejor que una. No todos los miembros de la organización quieren o pueden ser líderes. La naturaleza es mucho más sabia que muchos jefes de recursos humanos: no todas las abejas son reinas.

Hoy existe una cruzada en contra de la publicidad que promueve los cuerpos esbeltos y, en ocasiones, exageradamente delgados. La lectura que se hace de estos mensajes es que para ser exitoso y feliz hay que dejar de comer, aún poniendo en riesgo la salud. Todos los días nos sorprendemos por la extrema delgadez de los íconos publicitarios del siglo XXI y dedicamos campañas para evitar que los adolescentes crean que para ser feliz hay que dejar de comer. Sin embargo, al mismo tiempo, en nuestras empresas y organizaciones, inyectamos a todos la idea de que para ser exitoso hay que sobresalir, ser líder, extrovertido, siempre trabajar en equipo. Cientos de millones de pesos son malgastados por las instituciones contratando chamanes organizacionales que se encargan de perpetuar esta falsa percepción.

El éxito de un verdadero líder es saber reconocer en cada uno de sus coequiperos sus destrezas y potenciarlas para alcanzar objetivos comunes. Por eso, las empresas deben evitar convertirse en estructuras que premian la anorexia organizacional con el fin de alcanzar  la cualificación de unos líderes que ni están diseñados para serlo, y principalmente que no han pedido convertirse en ello.

Publicado en La Tarde del 7 de febrero de 2012 en: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/55302-anorexia-organizacional.html

martes, 31 de enero de 2012

Las ideas libertarias


Columna La Tarde
Fundación Kíos

Las ideas libertarias

El comienzo del año trajo a Colombia un destacado avance hacia la modernidad. Liderado por la Alta Consejera para el Buen Gobierno, María Lorena Gutiérrez, el gobierno del presidente Juan Manuel Santos estableció la eliminación y reducción de numerosos trámites que antes que dar seguridad a los procedimientos que realizan los ciudadanos, implicaban altos costos, representados en dinero, tiempo y tranquilidad mental.

La medida fue recibida con regocijo por la población en general. Y, por supuesto, la Fundación Kíos respalda decididamente la medida, pero adicionalmente desearía aprovechar la oportunidad para indicar una ausencia específica en el gran debate de las ideas políticas que se desarrolla en el país, y ésta es la de las propuestas serias y complejas que apuntan hacia una verdadera racionalización del Estado, en lo que respecta a sus funciones, su tamaño, sus gastos y sus responsabilidades.

El mito derivado del desprestigiado Consenso de Washington se resumía, en palabras del expresidente estadounidense Ronald Reagan, en que “el Estado es el problema, no la solución”. Aunque en Latinoamérica y específicamente en Colombia, nunca se llegó hasta ese punto, durante la década de los años noventa se tomaron numerosas decisiones de política pública que apuntaron a una verdadera reducción del Estado, especialmente por medio de la privatización de cuantiosos activos, mas sin embargo las funciones y especialmente los recursos que exigió y gastó el Estado colombiano nunca se redujeron en términos reales. Por el contrario su aumento fue copioso.

En la siquis nacional y regional, aupada por hábiles dirigentes, quedó estampada la idea de que durante la última década del siglo XX los Estados fueron dramáticamente comprimidos y esto llevó a catastróficas crisis sociales, económicas y políticas, las cuales sólo podían ser superadas por medio del crecimiento del mismo Estado.

En nuestro país, las posiciones más expansionistas al respecto del tamaño del Estado hasta ahora no han logrado obtener la presidencia de la república ni las mayorías en el congreso, no obstante si debe notarse que los diferentes líderes del país, sin importar su extracción política o ideológica, suelen coincidir en la necesidad de que el Estado asuma cada vez más funciones: baje el dólar, los exportadores exigen compensaciones; el libre mercado se impone, los afectados requieren subsidios; se abre la posibilidad para que la lógica privada intervenga en ciertos servicios públicos, surgen poderosas manifestaciones exigiendo gratuidad a cualquier costo.

Esta dependencia del Estado, que a primera vista parece ser muestra de una madurez escandinava de la sociedad y los líderes colombianos, puede ser en realidad reflejo de una postura adversa al riesgo que afecta negativamente al país, en general cuando se habla de la carrera hacia el crecimiento y la riqueza.

Como se señalaba arriba, debe resaltarse la poca oferta de ideas que buscan, por lo menos, plantear debates alrededor de la conveniencia de un Estado que interviene en demasiados asuntos de la vida nacional, uno que puede terminar ahogando necesaria iniciativa privada.

Las ideas libertarias, aquellas que se declaran acérrimas defensoras del individuo y su iniciativa deberían empezar a buscar un espacio serio en el mercado de las ideas colombiano. Es bueno para ellas, pero también es bueno para toda Colombia.

Publicado en La Tarde el 30 de enero de 2012, en http://www.latarde.com/opinion/columnistas/54938-las-ideas-libertarias.html

martes, 24 de enero de 2012

La SOPA no se ha enfriado


Columna La Tarde
Fundación Kíos

La SOPA no se ha enfriado

Si bien es cierto que la iniciativa SOPA (Stop Online Piracy Act) fue engavetada en el Congreso de los Estados Unidos a raíz de las presiones de los gigantes de la red, no hay duda de que se seguirán presentado proyectos relacionados con la necesidad de regular los contenidos y disminuir la piratería en Internet.

El doble reto consiste precisamente en garantizar la libertad de los usuarios para acceder a los diferentes espacios virtuales según sus preferencias y valorar la propiedad intelectual, como aspecto fundamental para motivar la generación permanente de información y conocimiento.

Para un importante sector de la sociedad, Internet se percibe como un territorio ingobernable y hostil, en el que fácilmente se pueden descargar e intercambiar contenidos ilegales que están referidos a la violación de la propiedad intelectual de cineastas, escritores, músicos y compositores. De hecho, desde la creación del portal Napster a finales de los 90, que permitía intercambiar archivos musicales libremente, se ha suscitado un enorme debate en el mundo respecto al verdadero sentido y naturaleza de la red mundial, dada la posibilidad de acceder a una gran cantidad de información que antes no era de dominio y circulación pública. El gran desafío está relacionado con garantizar la gobernabilidad de la red, a través de mecanismos de regulación que permitan navegar bajo ciertos parámetros de respeto y valoración de los derechos de autor, sin menoscabar la autonomía o lo privacidad de los cibernautas.

No obstante, el control virtual suele ser difuso y en ocasiones tiende hacia la aceptación de prácticas restrictivas, tales como las que planteaba la llamada “Ley SOPA”. Si ésta hubiera sido aprobada, el Departamento de Justicia tendría la facultad de suprimir cuentas de correo, blogs o páginas de Internet e incluso sancionar drásticamente a los supuestos infractores. Sin duda alguna, una tarea bastante difícil y compleja, que no solo requeriría de un mayor gasto burocrático, sino también de ciertas intromisiones indebidas en la privacidad y autonomía personal de los usuarios, solo por el hecho de sospechar de sus accesos a contenidos y páginas.

El debate seguirá vigente, mucho más si se tienen en cuenta las enormes pérdidas que sufre la industria del entretenimiento por la piratería virtual. Sin embargo, más allá de los perjuicios económicos, es imperioso generar un nuevo consenso mundial en torno a la posibilidad de regular la libertad de expresión, como derecho fundamental del ser humano, para que ésta no sea utilizada como justificación para el desconocimiento de otras garantías ciudadanas igualmente valiosas.

La complejidad del debate exige una discusión altamente cualificada e incluyente, para lo cual es indispensable entender el fenómeno de las nuevas tecnologías, las dinámicas jurídicas que implica el tema de la propiedad intelectual, y la importancia moral de la defensa de la libertad de expresión en sociedades altamente interconectadas y cada vez más participativas. Ese es el reto inicial, y no es uno menor.

martes, 17 de enero de 2012

Para no renunciar

Columna La Tarde
Fundación Kíos

Para no renunciar

Rosendo Romero nació en la villa de Santo Tomás de Villanueva, Guajira, en 1953. Sexto de nueve hermanos, sus primeros años transcurrieron en medio de las limitaciones características de un pueblo ubicado en el piedemonte de la Serranía del Perijá de mediados del siglo pasado: servicios públicos deficientes, poco acceso a facilidades educativas y mucho, pero mucho calor.

A los 19 años compuso su primera canción, y tres años después hizo famosa su ‘Noche sin luceros’, entre cuyos versos destaco los siguientes, sobresalientes por su coherencia narrativa, su originalidad y su pureza gramatical:

“Si me enamoro me verán entristecido
porque mi suerte tiene alma de papel.
Me ponen triste tantos sueños ya perdidos,
amores buenos que murieron al nacer.
¿Cuántas promesas se orillan en el camino?,
se fueron lisonjeras y hoy las quiero como ayer”.  

Andrea Díaz, quien podría fácilmente ser una de los casi tres mil estudiantes que nos han sufrido como docentes universitarios durante los últimos doce años, nació en 1990 en Pereira. A pesar de no haber crecido en una familia de clase alta, puede pagarse la matrícula de una universidad privada de su ciudad natal, un privilegio que tiene solo una minoría de jóvenes colombianos de su edad. Si bien pudo haber sido admitida en una institución educativa bogotana prefirió quedarse en Risaralda por la comodidad que representaba la cercanía con sus padres y su único hermano. Se desplaza en bus, tiene agua, luz y energía, Internet, teléfono celular de última generación y televisión satelital. Actualiza permanentemente su estado en Facebook, y como Romero, cuando escribió su poema vallenato, está enamorada. Come tres veces al día y de vez en cuando va a cine con su novio.

Estas dos historias de vida son sustancialmente diferentes: Díaz no tiene ni idea que quiere decir “lisonjeras”, a pesar de que lleva la mayor parte de su vida sentada en un salón de clase. Romero, no solo sabe su significado, sino que supo usarlo con precisión métrica y rítmica en un poema que escribió mientras agonizaba del calor y espantaba moscas de sus pies descalzos y callosos en una pequeña hoja amarillenta de papel cuadriculado. Andrea seguramente solo podrá ver su foto en Internet en las páginas de las redes sociales, mientras Rosendo, que hasta hace muy poco descubrió la Red y nunca ha necesitado de ella para seguir escribiendo, cuenta con más de 5 millones de páginas que lo mencionan y rescatan como un gran juglar vallenato.

Algo está haciendo mal el sistema educativo colombiano -profesores, alumnos, directivos y padres, para no caer en el debate estéril de transferencia de responsabilidades generado por la reciente renuncia pública de Camilo Jiménez a sus cátedras en la Javeriana- si el sexto de nueve hermanos de una familia humilde a quien el sistema no le dio muchas opciones de progresar y sobresalir, escribe lo que escribe, y en el extremo contrario, una niña consentida por ese mismo sistema, no entiende lo que él canta y demuestra –evaluación tras evaluación- ser incapaz de escribir algo medianamente parecido, y además con buena ortografía.

O las disqueras de los años setenta tenían dentro de su nómina correctores de estilo que pulían gramaticalmente las composiciones musicales, o los miles de jóvenes como Andrea Díaz que pasan hoy por las aulas de clase arrastrados por una inercia aterradora, no le ponen corazón a lo que hacen y quieren hacer. O simplemente no lo saben.

Letargo, sopor, modorra. Tres palabras que describen al sector educativo hoy, tres palabras cuyo significado se encuentra en unos libros extraños que se llaman diccionarios, que a su vez reposan en unos edificios, casi en ruinas por desuso, que en mi época llamábamos bibliotecas.

Tres palabras para una misma actitud. Actitud cuya erradicación de las aulas debería ser el principal objetivo de los docentes que aún amamos lo que hacemos y entendemos, más allá de las palabras, que allí es donde verdaderamente se construye futuro, para bien o para mal.

Publicado en La Tarde el 17 de enero de 2012, en: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/54144-para-no-renunciar.html