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viernes, 14 de diciembre de 2012

Obsesivamente imparciales


Columna de opinión
Meden Agan

Obsesivamente imparciales
Las sociedades occidentales y, en términos generales, las que han abrazado los preceptos modernos heredados del caduco siglo XX, están equivocadamente obsesionadas con la igualdad, la imparcialidad, la equidad y todo lo que suene salomónico.

A pesar de que la naturaleza, la biología y las mismas sociedades, en la práctica, analícense desde donde se analicen –desde la antropología, la sociología, la filosofía social, la física, la matemática o la estadística- son diversas. No es cierto, en estricto sentido, que todos fuimos creados iguales. Existen características y rasgos distintivos en lo fisiológico, en lo moral y en lo social, que nos identifican como únicos e irrepetibles. La vida misma, cada segundo, nos da pruebas irrefutables de ello.

Sin embargo, las sociedades modernas están empecinadas en formar espejismos alrededor de los ideales absolutos de la verdad y la justicia. Desde el mismo núcleo más íntimo de lo social, la familia, se castiga moralmente a los padres que tienen preferencias sobre sus hijos, a los hijos que tienen preferencias sobre sus padres, cuando el mismo acto de la concepción es la muestra más clara de selección natural que hay en la vida. Los hijos son producto de una elección racional –o no- de dos seres humanos que se escogen mutuamente sobre una cantidad bastante amplia de posibilidades.

La biología y la sociedad determinan unos roles para cada persona que, independiente de reconocerlos como válidos y útiles, debemos entender que determinan los destinos de los seres humanos. La discriminación o la diferenciación son castigadas y tocó inventarse un esperpento lingüístico como la “discriminación positiva” para solucionar la aparente incorrección política de un término tan natural como el agua.

En los colegios se educa ahora para la igualdad, la ecuanimidad, la no diferencia. Se educa con molde. En las empresas se tiende a eliminar las jerarquías, ahora desnaturalizadas artificialmente, dizque para evitar herir la autoestima de los trabajadores que se encuentran en la base de la ‘cadena alimenticia empresarial’. Capitalismo salvaje, decían a finales de los noventa los ‘economicólogos’ y todos aquellos que no se percataron del fracaso histórico del sistema que funcionaba sobre el precepto de la igualdad, entendida en términos absolutos.

Pero nos movemos en aguas movedizas. Ni igualdad es lo mismo que justicia, ni justicia a equidad, ni la imparcialidad es siempre salomónica. El mundo necesita un poco de imparcialidad, una pizca de diferenciación y bastante de potenciar las habilidades de los más aptos. Así fue que hicimos el tránsito de larvas unicelulares a hombres racionales.

Mal hacemos en transmitir esta falsa igualdad a los niños cuando en la práctica actuamos naturalmente en contra de dicha falsa concepción. Queremos ser los mejores –afortunadamente - y para serlo tenemos que compararnos con otros y competir contra ellos. Queremos tener más inteligencia, más razón, más amor –no solo dinero, para que no crean que esta es una posición ultramaterialista-. El cambio y la evolución se logran, en lo biológico y en lo social, progresando, mejorando, sobresaliendo, no de otra manera.

En la economía eso es aún más evidente. Y precisamente esa tara moral que nos prohíbe creer que tener más es menos, convicción que rechazamos en público y promovemos con nuestros actos privados, es la que impide entrar en ciclos económicos de desarrollo sostenido.

La solución más sensata y que evita la contradicción – ahí sí moralmente reprochable- en la que se han sumido estas sociedades obsesionadas con eliminar discursivamente –mas no en la realidad, por fortuna- la diferencia, es que nos reconozcamos diversos, valoremos los diferentes potenciales de cada quien y enseñemos a vivir con quienes son tangencialmente opuestos a nosotros. Enseñar a vivir con quienes no tienen tanto dinero, quienes no tienen tanto pelo, quienes no tienen nuestras mismas tendencias sexuales, con quienes no tienen el mismo color de piel, con quienes creen que las cosas se pueden hacer diferentes o con quienes creen que dios reencarnó en una vaca hindú.

Tanto discurso igualitario nos desnaturaliza y nos hace entrar en unas discusiones morales falaces que solo generan frustración, intolerancia y odio. Acá nadie es igual a nadie, algunos nos parecemos y eso ya es mucho.

Imágenes tomadas de:
http://www.athleticbusiness.com/articles/?a=3496
http://smallbusiness.chron.com/advantages-diverse-ages-workplace-17928.html


sábado, 3 de noviembre de 2012

La independencia de Cataluña: un juego de suma cero

Columna de opinión
Juan Camilo Pereira*

La independencia de Cataluña: un juego de suma cero

El próximo 25 de noviembre de 2012 las elecciones al Parlamento Catalán definirán el futuro debate que tendrán que lidiar Cataluña y España en los próximos cuatro años: Independencia absoluta o un nuevo pacto fiscal[1] bajo la pertenencia a un Estado español que reconozca la existencia del nacionalismo catalán. 

Estos dos caminos, que sientan sus bases en la necesidad cortoplacista de unas medidas anti-crisis y la existencia de un nacionalismo latente que aboga por un reconocimiento justo del aporte fiscal[2] de esta comunidad hacia España, no tratan aún las consecuencias económicas de fondo ni el impacto que sobre la competitividad empresarial tendría el elegir un camino de secesión.

Es así, que tanto políticos como líderes de diferentes organizaciones sociales y movimientos de opinión, han entrado en un juego de poder donde las argumentaciones sociales, políticas, financieras, culturales e históricas dan la impresión de un resultado de suma cero. Nada suma, nada sucede. Es la sensación que da el ver un proceso donde las intenciones de secesión, dividen a la población y afectan los intereses, tanto de España en su conjunto, como de empresas (PYMES y multinacionales) y residentes (extranjeros, nacionales, estudiantes, refugiados) en Cataluña.

Quienes abogan por el derecho de autodeterminación y reconocimiento de una fuerza estatal independiente para trazar una nueva ruta económica y social, se enfrentan a otra que se siente orgullosamente catalana y española, y que reconoce que la primera necesidad es eliminar las desigualdades emanadas de la historia de los pactos fiscales en España y quiere luchar por una salida de la crisis bajo una estrategia de unión, colaboración, y coresponsabilidad con las demás comunidades autónomas. 

Este debate político y social llega en un momento en el que los mercados del mundo y  de la Unión Europea (UE) castigan a las economías que no muestran señales de certeza, austeridad, disciplina y coherencia micro y macroeconómica, motivo por el cual agencias calificadoras de riesgo han afectado negativamente la valoración de los bonos de las empresas del IBEX, aumentando la prima de riesgo de España, debido a su división interna en cuanto medidas económicas y fiscales se refiere.

“Ante la situación de incertidumbre, los mercados financieros se agitan simplemente con el hecho de que se hable de secesión. Los inversores temen que la revuelta catalana impida al gobierno central controlar el gasto de las Comunidades Autónomas, uno de los grandes problemas de España”[3].

El moral hazard[4], derivado de los intereses de los principales partidos políticos catalanes por vender la idea de que una independencia y secesión absoluta de España es el mejor camino para salir de la crisis, hace que el conjunto de las comunidades del mismo Estado se debiliten, y por ende, se genere un mayor riesgo de inversión para las empresas y los ciudadanos.

La posición de un gran grupo de votantes y de partidos políticos como Solidaritat per la Independència (SI), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Convergència i Unió(CiU),  Catalnya Verds Esquerra unida i Alternativa (ICV-EUiA) y el Partido Socialista (PSC), se soporta en que la autodeterminación es un derecho establecido en el seno de la UE donde cualquier estado democrático puede elegir su propio destino internacional, respaldado por los resultados positivos de un referendo de sus gobernados. Sin embargo, en ella no se contemplan las dificultades macroeconómicas que Cataluña deberá afrontar dentro de un contexto de una economía mundial glocalizada.

Por su parte, el gobierno español, en cabeza de Mariano Rajoy,  y el Partido Popular (PP) y Ciutadans (C´s) abogan por una unidad nacional ante la crisis económica, para garantizar una estabilidad jurídica que permita concertar esfuerzos de las 14 autonomías del país.

En síntesis, argumentos en pro y contra de la independencia se han ofrecido en los últimos dos meses, generando así una sensación de desorientación en la política regional y una inestabilidad en la Unidad Nacional. Particularmente, Barcelona ha sido protagonista de dos manifestaciones públicas donde se han expuesto estos argumentos y donde la gente ha manifestado su voluntad por pertenecer a uno u otro bando. La primera, la del 11 de septiembre de 2012,  reivindicaba los valores de una cultura, una lengua y una nación catalanas, y la necesidad de poder tomar por sus propias manos la justicia fiscal y financiera, que a la fecha, no ha podido ser salvaguardada por el Estado central.

La segunda, la del 12 de octubre, apelaba por la autodeterminación de ciudadanos catalanes libres y autónomos, que se sienten parte de una región autonómica y de un país al mismo tiempo.  En ella, el manifiesto[5] realizado por los catalanes que se sienten orgullosos de ser españoles, se basa en declarar que la secesión no es el camino para salir de la crisis y que el ser catalán y español es una condición natural que tiene un legado histórico, territorial y familiar. Este colectivo así ejerce su responsabilidad para actuar en unanimidad ante la idea secesionista, y con la disposición de poder sumar en España para salir en conjunto de la crisis económica.

El grupo poblacional que clama una independencia ha sido motivada por las acciones políticas de Artur Mas, quien ha decidido hacer de este debate el principal interés político, por encima de las decisiones económicas, fiscales y de industrialización que en el corto plazo deberían ser menester. Es así que la rendición de cuentas fiscales y de gastos públicos, ha sido supeditada en favor de unas nuevas elecciones que permitan, en un escenario democrático, alzar la voz de la mayoría en busca del “mejor” destino de Cataluña.

Existen razones y motivaciones varias para considerar que esta propuesta es un juego político arriesgado de suma cero, que deberían de ser consideradas tanto por los simpatizantes de dicha idea, como del sector que aún se siente catalán y español. Razones de tipo económico e institucional, y motivaciones de corto y mediano plazo en el plano social y empresarial, deberían de ser los primeros puntos en un debate independentista que está por definir su hoja de ruta y su líder de batalla el próximo 25 de noviembre.   

El futuro en la UE. La comunidad europea ha declarado que si surge “"una región independiente nueva se convertiría, por el hecho de su independencia, en un país tercero respecto de la Unión y los tratados no se aplicarían en su territorio desde el día de su independencia"[6].

En este sentido, si Cataluña se separa de España, debe presentar una solicitud a la Comunidad Europea de adhesión, la cual debería ser aceptada por los 27 Estados de manera unánime. Este hecho, dificulta que España acepte esta condición, además de otros Estados donde sentimientos nacionalistas y separatistas (Bélgica con la tensión entre Valones y Flamencos) han rebrotado como producto del contexto económico de crisis, y las reivindicaciones de partidos políticos que, como en el caso de Cataluña, consideran que por sí mismos pueden llegar a un mejor norte sin estar supeditados a las normas fiscales y tributarias del Estado central. Caso similar a regiones de Italia y Alemania con menos privilegios fiscales y donde la brecha de crecimiento regional crece.

Al respecto, el artículo 4.2 del Tratado de la UE señala que “respetará la identidad nacional de los Estados miembro, identidad "inherente a las estructuras fundamentales políticas y constitucionales de éstos, también en lo referente a la autonomía local y regional". También, que "respetará las funciones esenciales del Estado, especialmente las que tienen por objeto garantizar su integridad territorial, mantener el orden público y salvaguardar la seguridad nacional".

El futuro de los tratados de comercio internacional.  Actualmente, España cuenta con más de 20 Tratados Comerciales Internacionales con diferentes países (incluyendo acuerdos de libre comercio e integración económica, de mercancías y servicios, y de unión aduanera)[7], lo que implica una mayor competitividad, vía especialización vertical, producto de la glocalización y la partición de la cadena de valor[8]. Cataluña por sí misma tardaría varios años o décadas en llegar a este mismo número de acuerdos, compitiendo en desventaja con los productos producidos por ejemplo en Valencia, Aragón, el País Vasco, Castilla- La Mancha o Madrid.

En este sentido, sería irresponsable que cualquier propuesta de independencia desconociera que es necesario tener un plan de comercio internacional, basado en una estrategia económica de especialización y en elección de sectores ganadores que deben halar el crecimiento y desarrollo económico de la región. La independencia, en el corto plazo traería una pérdida de competitividad de cualquier producto catalán, vía incremento de barreras (arancelarias y para-arancelarias) de comercio internacional y de otras ineficiencias provocadas por la restricción de fronteras.

A mayor regulación y mayor distancia legal, las empresas tienen más dificultades para posicionar sus productos y servicios tanto con países de la UE, como con países de América Latina, Asia y África.  Ello impactaría en la decisión de las multinacionales localizadas en Cataluña que ante la incertidumbre de una hoja de ruta clara a nivel comercial, optarían por elegir territorios similares donde las garantías actuales pueden ser mantenidas y hasta extendidas.

Es así que surgiría una competencia entre los territorios aledaños a Cataluña, para poder captar los intereses de las multinacionales, perjudicando la inversión extranjera directa, el recaudo fiscal y la generación de empleo. Proveedores y clientes se verían afectados, logrando perjudicar al conjunto de la economía catalana, que probablemente trataría de compensar dicha pérdida con subsidios provenientes de nuevos impuestos o emisión de deuda pública internacional.   

La calificación de riesgo de Cataluña ¿Cuál sería el riesgo soberano que se le otorgaría a Cataluña en dado caso de ser considerada como un Estado nación independiente de España? Este tipo de riesgo “es aquel asociado con la incapacidad que tiene los acreedores de lograr que el Estado cumpla con  sus obligacionesfinancieras debido única y exclusivamente a razones de soberanía”[9].

En ese sentido, existen alarmas que habría que tener en cuenta, como el hecho de que, en febrero de 2012, Moody´s rebajó el riesgo de Catalunya de Baa3 a Baa2, dejándolo al borde del bono basura[10].

La elección de los sectores industriales ganadores y perdedores para salir de la crisis. Ningún partido político o movimiento social se atreve a decir cuáles serán los sectores ganadores y perdedores de la nueva estrategia de competitividad regional de Cataluña.  

Nadie aún se ha pronunciado para decir la verdad del impacto económico sectorial de la crisis, mientras el desempleo aumenta y desaparecen empresas que pertenecen a la cadena vertical de sectores como el del automóvil, el electrónico, el de maquinaria y el de herramientas.  

Cataluña podría aprender de las experiencias de los países del Sudeste Asiático y de América Latina que han elegido desarrollar sectores líderes y motores de la economía según las nuevas reglas de globalización económica, y que para el caso particular que nos compete, deberían ser reglas en el marco de la glocalización, promoviendo más los servicios y el I+D en sectores que generen valor en el mediano y largo plazo.

Por ejemplo, los sectores de biomedicina, salud y belleza, farmacéutico, el de energías renovables para movilidad urbana, mecaelectrónica, servicios de soporte técnico y facilities, deberían ser revisados para gestionar y asignar recursos a empresas que jalonadas por estrategias de colaboración con universidades y centros de I+D, así como por acuerdos de colaboración, puedan generar más puestos de trabajo y compensar las pérdidas generadas por el sector de la construcción y obra civil.    

Más allá del debate político, enraizado en convicciones históricas heredadas, la decisión sobre la independencia de Cataluña debe soportarse también en la realidad económica actual y en un ejercicio juicioso de prospectiva frente a los retos que implica la actual crisis europea y las perspectivas de un futuro económico más promisorio.

* Colaborador de Kíos radicado en Barcelona, España.

Imágenes tomadas de:
http://www.stratfor.com/countries/spain
http://globbos.com/2012/09/catalanes-reclaman-independencia-espana/
http://www.eltiempo.com/mundo/europa/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12225082.html y
http://www.europapress.es/nacional/noticia-termina-reunion-rajoy-artur-mas-palacio-moncloa-20120920131916.html
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[1] Actualmente, España tiene diferentes pactos fiscales con la autonomía de Navarra, Alava, Viscaya y Cataluña. Los catalanes no se sumaron a un pacto similar al otorgado al Gobierno de Navarra porque querían ser tratados de manera diferente al entenderse a sí misma como una comunidad con una idioma y cultura que conforman una nacionalidad distinta. Ver documento Catalunya y la autonomía fiscal Navarra y Vasca en http://www.almendron.com/tribuna/cataluna-y-la-autonomia-fiscal-navarra-y-vasca/ 
[2] Se estima que a Cataluña solo regresan el 43% de los impuestos que el Estado recauda de empresas y ciudadanos residentes en esta comunidad autónoma. Ver cifras enhttp://www.eleconomista.es/economia/noticias/4358221/10/12/Cataluna-se-ha-convertido-en-el-campo-de-batalla-de-lo-que-podria-ser-una-guerra-civil-economica.html 
[4] Ver Kevin Dowd, “Moral Hazard and the Financial Crisis” en http://www.cato.org/pubs/journal/cj29n1/cj29n1-12.pdf 
[6] “El Gobierno pide a Bruselas que se hable con una sola voz sobre el futuro de Catalunya” enhttp://www.elperiodico.com/es/noticias/elecciones-2012/gobierno-pide-bruselas-que-hable-con-una-sola-voz-sobre-futuro-catalunya-2221006
Ver países que se encuentran en proceso de adhesión a la UE en http://europa.eu/about-eu/countries/index_es.htm 
[9] Sofía García y Jose Vicéns Otero , “especificación y estimación de un modelo de riesgo país”, en http://www.uam.es/otroscentros/klein/docjor/garcia.pdf

martes, 2 de octubre de 2012

Netanyahu y las relaciones internacionales

Columna La Tarde
Fundación Kíos



Netanyahu y las relaciones internacionales

Israel's Prime Minister Benjamin Netanyahu points to a red line he drew on the graphic of a bomb used to represent Iran's nuclear program as he addresses the 67th United Nations General Assembly at the U.N. Headquarters in New York, September 27, 2012. REUTERS/Lucas JacksonAl hablar sobre los acontecimientos internacionales, los analistas comúnmente cometen el error de centrar la sustentación de sus comentarios sobre bases como el derecho internacional o la moral. 

Por supuesto, estas variables no pueden ser ajenas o simplemente menospreciadas en el momento de valorar una situación determinada, pero al realizar un análisis estratégico, objetivo y riguroso, dichas premisas, aunque pueden ser genuinamente bienintencionadas, conllevan a perder el foco acertado para acercarse a los eventos que se estudian.

Esta situación se puede observar en varios de los análisis que han surgido a partir del discurso del Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu ante la ONU, en el que hace un llamado a la comunidad internacional, especialmente a los Estados Unidos, para marcar una línea roja que el programa nuclear iraní no pueda cruzar, y que de hacerlo origine una respuesta global contundente e incontrovertible, es decir, una respuesta militar categórica que elimine toda capacidad nuclear en la República Islámica de Irán. 

Resulta altamente cuestionable la probidad legal del llamado de Netanyahu. Igualmente, no es difícil acusar a este emplazamiento a la comunidad global, así como numerosas actuaciones del Estado de Israel, de antaño o recientes, de imperialista, abusivo, anodino y por supuesto inmoral.     

Así las cosas, encontramos que bajo la perspectiva de la Ley y la moral, la sola petición de quien lidera al gobierno israelita hoy, es errada y perversa. Pero en el análisis estratégico deben considerarse, y con mayor peso, variables como la geografía y la historia. Esta última, por ejemplo, nos permite dilucidar que a la hora de intentar avizorar el futuro en los asuntos internacionales, la humanidad en general se ha caracterizado por fallar soberbiamente. Acercándonos al problema actual entre Israel e Irán, deberíamos recordar que hacia 1930, incluso después de la crisis económica causada por el hundimiento de Wall Street, no hubo analista alguno que se acercara a pronosticar que en Alemania surgiría un líder radical, por decir lo menos, que buscaría, no solamente dominar Europa y el mundo, sino que de paso, desarrollaría una política de aniquilación étnica contra el pueblo judío.

Quizás Netanyahu busca implementar un “holocausto a la inversa” como algunos señalan. Empero, a nuestro parecer el premier israelita es un actor racional, al igual que los ayatolás de Teherán, que debido a la experiencia histórica de su pueblo, así como la posición geográfica de su Estado, debe considerar hasta lo impensable, que podría ser un régimen en Irán, teocrático o no, irracional y dispuesto a todo con tal de cumplir sus objetivos.

Este no es un llamado a condenas de un lado u otro. Sencillamente busca poner en perspectiva las complejidades insertas en los asuntos internacionales. Si quienes los observan y analizan deciden asumir posiciones desde plataformas simplistas, en realidad estarán haciendo un flaco favor a la resolución y comprensión de los conflictos que afligen a la humanidad.  

See English version

Imagen tomada de: http://uk.reuters.com/article/2012/09/28/uk-un-assembly-israel-idUKBRE88Q1GX20120928
 
Publicado en La Tarde el 2 de octubre de 2012 en: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/67626-netanyahu-y-las-relaciones-internacionales.html

lunes, 1 de octubre de 2012

Tres razones por las que el gasto en seguridad y defensa debe mantenerse en el postconflicto

Columna de opinión
Julían Andrés Vargas Cardona*



Por Julián Andrés Vargas Cardona

Tan pronto el gobierno nacional anunció el inicio de los diálogos de paz con las FARC en Oslo y La Habana, en diferentes sectores de la opinión pública se empezaron a hacer ‘cuentas alegres’ con los recursos que hasta el día de hoy la nación invierte en sus fuerzas de seguridad y defensa. La lógica empleada por estos incautos es muy simple: si ya no hay guerra, entonces no es necesario destinar el 3,7% del PIB (23 billones de pesos) en el Ministerio de Defensa; en cambio, proponen utilizar estos recursos en otras necesidades del país, como la educación y la investigación, sin duda causas nobles y urgentes para el futuro económico. Otros, adicionalmente, auguran un cambio en las proporciones del gasto, en el que la Policía resultaría más beneficiada que las Fuerzas Militares.

Sin embargo, estas posiciones pierden de vista asuntos clave y demuestran una falta de perspectiva estratégica. Existen al menos tres grandes razones por las cuales el gasto en seguridad y defensa debe mantenerse en el largo plazo, y dentro de él, particularmente el de las Fuerzas Militares.

La primera razón tiene que ver con los requerimientos de seguridad en el postconflicto. Los efectos violentos de una guerra que ha durado 48 años difícilmente se neutralizarán en 5 o 10 años; las bandas criminales que resulten del proceso de desmovilización de las FARC continuarán actuando allí en donde la presencia estatal sea muy débil. De ahí que no sea descabellado pensar en dos o tres décadas más de postconflicto, en el que la capacidad de controlar militarmente el territorio es lo único que puede garantizar la estabilidad en tiempos de paz mientras el Estado se fortalece en las regiones periféricas.

En este punto emergen las demandas por un fortalecimiento de la Policía Nacional. El argumento empleado sostiene que la nueva situación se centraría de lleno en la seguridad ciudadana, ya sea en ambientes rurales o urbanos. Y tienen razón. Sería ideal que la Policía tuviese la capacidad de neutralizar el crimen organizado y mantener el orden en todo el territorio, mientras las Fuerzas Militares se dedican a su función primaria de defensa de la soberanía y protección de las fronteras. Sin embargo, la realidad en el corto y mediano plazo es otra. Son las Fuerzas Militares las que en la práctica cuentan con los recursos y el conocimiento para controlar el territorio, en especial las zonas rurales periféricas.

Además, como ya se ha demostrado, la capacidad armada de algunas bandas criminales excede la de la Policía, como en el Urabá. Así, resulta improbable que la Policía adquiera rápidamente la capacidad para neutralizar las bandas criminales con experiencia terrorista que resultarían de la desintegración de las FARC. Por lo tanto, el fortalecimiento de la Policía debe realizarse independientemente del presupuesto de las Fuerzas Militares, es decir, sin detrimento de éstas, que deben mantenerse fuertes y vigilantes en el proceso.

La segunda razón para mantener el gasto en seguridad y defensa, en especial el presupuesto de las Fuerzas Militares, se relaciona con el atraso de éstas en relación con las capacidades estratégicas de disuasión contra guerras simétricas. Durante décadas las Fuerzas Militares se especializaron casi exclusivamente en la guerra asimétrica contra las guerrillas, lo que provocó el abandono de la inversión en equipos militares, desarrollo tecnológico y entrenamiento para una hipotética confrontación bélica internacional. La crisis diplomática entre Bogotá y Caracas en el 2008 es un reciente recordatorio de la urgente necesidad de compensar el atraso en las capacidades de disuasión militar, lo que requiere grandes cantidades de dinero.

Adicionalmente, Colombia debe concientizarse de los recursos hídricos, biológicos, mineros y energéticos que posee y debe proteger, especialmente el Amazonas y el Chocó. El ejemplo dado por Brasil en esta materia debe ser tenido en cuenta, ya que plantea la estrategia nacional de defensa en torno a la protección de los recursos naturales frente a hipotéticas amenazas extra regionales. De ahí se deriva que Brasil busque crear una defensa común suramericana. Por eso, las Fuerzas Militares de Colombia deban contar con las capacidades estratégicas para proteger los recursos de la nación y, dado el caso, para cooperar en la defensa de la región, es especial si el Estado aspira a disputar el poder regional.

En tercera y última instancia, es necesario mantener el gasto en seguridad y defensa porque éste no compite por los recursos para la educación y la investigación. La industria militar debe convertirse en un motor de la innovación científica y  tecnológica, como sucede en Estados Unidos, Europa, Rusia, China y ahora en Brasil. Para ello, es necesario empezar a fortalecer las relaciones de las Fuerzas Militares con las universidades y la empresa privada; esta trinidad permitirá incrementar las capacidades disuasivas de las Fuerzas Militares, incentivará las innovaciones científico-tecnológicas de las universidades y beneficiará las empresas privadas con personal mejor calificado y desarrollos militares con aplicaciones civiles, lo que dinamizaría la industria y robustecería la economía, además de las ganancias por ventas a terceros países.

Como se observa, una reducción en el gasto en seguridad y defensa en el postconflicto no solo no es posible, tampoco es deseable. A los únicos que les conviene un debilitamiento de las Fuerzas Militares es a las FARC y a los gobiernos militaristas con intenciones territoriales sobre Colombia. En oposición, el Estado debe saber proyectarse estratégicamente en la paz, y allí las Fuerzas Militares también son indispensables, sobre todo si se aspira a una integración competitiva en el mundo globalizado.


* Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia. Magister en seguridad y defensa de la Escuela Superior de Guerra. Director del Centro de Estudios Geopolíticos de la Fundación Rhizoma Global. Columnista de Kíos Colombia.