miércoles, 2 de marzo de 2011

Iniciativas supranacionales de promoción a la RSE: su importancia creciente en un mundo interconectado

Investigación- RSE
Santiago Gómez Mejía

Iniciativas supranacionales de promoción a la RSE: su importancia creciente en un mundo interconectado

El concepto de RSE ha evolucionado de manera importante hasta acoplarse a las necesidades de un nuevo mundo globalizado e interconectado como en el que hoy vivimos, y como en el que las empresas despliegan hoy todo su accionar.

El mundo de hoy es sustancialmente diferente al de hace cincuenta años. 

Hoy presenciamos el advenimiento de una nueva fase en la historia del capital. Una época en que las pautas de especialización cambian radicalmente, debido básicamente a la gran cantidad de países en vía de desarrollo insertados en el sistema mundial que ofrecen mano de obra barata. Una época, en últimas, en la que la asimetría entre la esfera financiera y la esfera socio-política es cada vez mayor. Es decir, mientras lo económico se mundializa cada vez más rápido, lo social y lo político, no lo hacen a la misma velocidad. De esa manera, se diferencian claramente el ámbito global (lo económico, la expansión de mercados, el consumo) del local (los nacionalismos, la soberanía, lo cultural, la identidad). 

Hoy se evidencia una tendencia creciente hacia la eliminación de barreras arancelarias, la formación de bloques económicos, la velocidad vertiginosa en el desarrollo de las comunicaciones, provocada por los cambios tecnológicos cada vez más acelerados, y la alta movilidad de los flujos de capitales internacionales. Un mejor aprovechamiento de las economías de escala y de las ventajas competitivas, así como también, una creciente complejidad de las agendas comerciales y de los sistemas de competencia, acompañada de la descentralización del proceso productivo. Con unos mercados tan interconectados, unos sistemas productivos tan descentralizados y la transnacionalización de lo empresarial, los efectos de las crisis locales o regionales se transmiten en tiempo real a todos los países, lo cual tiene serias implicaciones en la competitividad internacional de las naciones. 

Las necesidades sociales parecen exceder la capacidad de los gobiernos para satisfacerlas, nuevos actores como los medios de comunicación y las organizaciones no gubernamentales,  empiezan a colonizar espacios de poder hasta hace poco monopolizados por los Estados-nación y la sociedad civil se fortalece, a la vez que los consumidores parecen exigir cada vez más de las empresas productoras de bienes y servicios.

En este nuevo escenario, en el que las condiciones de competitividad variaron significativamente frente a aquellas que se verificaban a mediados del siglo pasado, conceptos como el de RSE pasan a ocupar un lugar central en la agenda de los organismos internacionales y se constituyen en pilares de la gobernabilidad empresarial en un mundo altamente interdependiente y en el que cada vez las demandas sociales se hacen más próximas al mundo empresarial.

Por eso, hoy se entiende la empresa como una institución social que define su conducta a partir de un principio de responsabilidad social pública que debe contribuir al progreso de la comunidad y tener en cuenta los intereses de sus miembros, o en palabras de Gendron: “La empresa [hoy] no sólo tiene la función de generar beneficios para sus accionistas y propietarios, sino que debe inscribir sus actividades en el cuadro del bien común, con la perspectiva de la consideración de las responsabilidades y funciones de servicio público de [sí misma]” (2000, p.321) y en esa medida “la RSE patentiza las exigencias que la sociedad o las personas manifiestan hacia la empresa como institución social” (Perdiguero y García, 2005, p.22).

Así mismo, en un contexto en que el trabajo en redes se ha potenciado hasta convertirse en una variable determinante de la competitividad, las experiencias de RSE interactúan y se transmiten, hoy más que nunca,  gracias a la contribución de las nuevas tecnologías, fortaleciendo aprendizajes conjuntos y enriqueciendo experiencias socialmente responsables.

Muestra de ese interés creciente es que en 1977, menos de la mitad de las empresas que formaban parte del listado de las 500 firmas más grandes del mundo, según la revista Fortune, mencionaban la RSE en sus reportes anuales y para finales de siglo, casi el 90% de ellas la consideraban esencial en sus ejercicios de gestión y evidenciaban estrategias para su promoción (Paul, 2008, p.54). 

En este contexto han aparecido en la última década iniciativas supranacionales, producto del interés global, frente a la promoción de la RSE. La principal, quizás, es el Pacto Mundial (PM) de Naciones Unidas.

El Pacto Mundial es una “iniciativa voluntaria, [no vinculante jurídicamente] en la cuál las empresas se comprometen a alinear sus estrategias y operaciones con diez principios universalmente aceptados en cuatro áreas temáticas: derechos humanos, estándares laborales, medio ambiente y anti-corrupción” (The Global Compact in Spanish, 2007), que se soporta en la visibilidad pública y la transparencia de empresas y otros miembros socialmente responsables para motivar iniciativas, principalmente privadas, que configuren un futuro más justo y sostenible para todos. En ese sentido, se constituye hoy como “la iniciativa de ciudadanía corporativa más grande del mundo… [y en] un marco de acción encaminado a la construcción de la legitimación social de los negocios y los mercados” (The Global Compact in Spanish, 2007), a través del cual los países en vía de desarrollo tienen la posibilidad de establecer redes corporativas para aprender de experiencias exitosas en RSE ejecutadas por los países desarrollados.

El Pacto Mundial fue oficialmente lanzado en Julio de 2000 y desde entonces se ha constituido, no como un código de conducta, sino como un foro para el diálogo interempresarial en el cual el aprendizaje mutuo promueve buenas prácticas sociales a nivel global, enfocándose en acciones que motiven el respeto por los derechos humanos, el desarrollo sostenible y la promoción del bien común.

Los diez principios que promueve el Pacto son: 

Principio 1: Las Empresas deben apoyar y respetar la protección de los derechos humanos fundamentales reconocidos universalmente, dentro de su ámbito de influencia. Principio 2: Las Empresas deben asegurarse de que sus empresas no son cómplices de la vulneración de los derechos humanos. Principio 3: Las empresas deben apoyar la libertad de asociación y el reconocimiento efectivo del derecho  a la negociación colectiva. Principio 4: Las Empresas deben apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso o realizado bajo coacción. Principio 5: Las Empresas deben apoyar la erradicación del trabajo infantil. Principio 6: Las Empresas deben apoyar la abolición de las prácticas de discriminación en el empleo y ocupación. Principio 7: Las Empresas deberán mantener un enfoque preventivo que favorezca el medio ambiente. Principio 8: Las empresas deben fomentar las iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental. Principio 9: Las Empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente Principio 10: Las Empresas deben trabajar en contra de la corrupción en todas sus formas, incluidas la extorsión y el soborno.  (“Los Diez Principios del Pacto Mundial”, 2007).

En su reporte anual de 2008, el Pacto Mundial de Naciones Unidas manifestó contar con 6.500 miembros de 135 países, de los cuales el 23% eran Organizaciones No Gubernamentales u otras agrupaciones no empresariales, lo que implica un crecimiento de 182% en las membresías desde 2005 y un 30% entre 2007 y 2008. Europa y Latinoamérica son respectivamente las dos regiones con mayor número de socios y Colombia, a finales de 2008, era el noveno país del mundo con más miembros, lo que evidencia el creciente interés que el tema de RSE ha venido teniendo en la región (United Nations, 2008). 

Así mismo, la visibilidad de las acciones realizadas por el Pacto Mundial ha incrementado sustancialmente desde su lanzamiento. El número de visitas a su página web ha aumentado en un 150% desde 2006 y el número de menciones en prensa sobre el PM se ha multiplicado por 7.5 desde su lanzamiento (United Nations, 2008). 

Otra iniciativa que ha adquirido fuerza durante los últimos años es el World Business Council on Sustainable Development (WBCSD) cuya misión es “proveer liderazgo empresarial como catalizador del cambio hacia el desarrollo sostenible, y apoyar la operación comercial, la innovación y el crecimiento en un mundo que cada vez más se soporta en cuestiones relativas al desarrollo sostenible” (WBCSD, 2009) y que define la RSE como “el compromiso de las empresas al desarrollo económico sostenible, trabajando con los empleados, sus familias y las comunidades locales” (WBCSD, 2001, p.6).

El WBCSD “proporciona una plataforma para las empresas que les permite explorar el desarrollo sostenible, compartir conocimientos, experiencias y mejores prácticas, y promover posiciones empresariales sobre estas cuestiones en una variedad de foros, en colaboración con gobiernos, organizaciones no gubernamentales y organizaciones intergubernamentales” (WBCSD, 2009) y está conformado por unas 200 empresas provenientes de 35 países, ninguna de ellas colombiana.

También es destacable la iniciativa europea del CSR European Multi-Satkeholder Forum,  activa entre 2002 y 2004, cuyo objetivo principal fue “promover la transparencia y la convergencia en las prácticas de la responsabilidad social empresarial a través del intercambio de experiencias y buenas prácticas entre los países miembros” (Schutter, 2008, p. 211) promoviendo acercamientos y espacios de diálogo entre la comunidad empresarial, la sociedad civil y otros stakeholders (“European Multi Stakeholder forum on CSR. Final results and recommendations”, 2004, p. 2).

Iniciativas de este tipo son cada vez más frecuentes en esta sociedad global e interconectada, lo que demuestra, en gran medida, la importancia que dan las empresas y los países a la Responsabilidad Social Empresarial en un mundo de tal complejidad como el de hoy.


Referencias bibliográficas:

1.   1. “European Multi Stakeholder forum on CSR. Final results and recommendations”, (2004), [En línea], disponible en: http://circa.europa.eu/irc/empl/csr_eu_multi_stakeholder_forum/info/data/en/CSR%20Forum%20final%20report.pdf , recuperado 13 de junio de 2010 
       2. Gendron, (2000), “Enjeux sociaux et representations de l enterprise” en Ethique et Economie, No. 15, p.320-325. 
3.    3. “Los Diez Principios del Pacto Mundial” (2007), [En línea], disponible en: http://www.unglobalcompact.org/Languages/spanish/Los_Diez_Principios.html, recuperado: 20 de Mayo de 2010.
4.    4. Paul Lee, M., (2008), “A review of the theories of corporate social responsibility: Its evolutionary path and the road ahead”, en International Journal of Management Reviews, 10, 1, p. 53-73.
5.    5. Perdiguero, T., García Reche, A. (eds.), (2005), La Responsabilidad Social de las Empresas y los nuevos desafíos de la gestión empresarial, Universitat de Valencia. 
6.    6. Schutter, O., (2008), “Corporate Social Responsibility: European Style”, en European Law Journal, 14,2, p. 203-236.
 7.  7. “The Global Compact in Spanish”, (2007), [En línea], disponible en: http://www.unglobalcompact.org/Languages/spanish/, recuperado: 20 de Mayo de 2010. 
8.    8. United Nations, (2008), “Global Compact Annual Review”, [En línea], disponible en:http://www.unglobalcompact.org/docs/news_events/9.1_news_archives/2009_04_08/GC_2008AR_FINAL.pdf , recuperado: 20 de Mayo de 2010.
 9.   9. World Business Council for Sustainable Development (2001), “The Business case for Sustainable Development: Making a difference towards the Johannesburg Summit. 2002 and Beyond”, [En línea], disponible en: http://www.wbcsd.org/web/publications/business-case.pdf, recuperado: 15 de junio de 2009.
 1   10. -------, (2009), “About the WBCSD”, [En línea], disponible en: http://www.wbcsd.org/templates/TemplateWBCSD5/layout.asp?type=p&MenuId=NjA&doOpen=1&ClickMenu=LeftMenu , recuperado: 20 de Mayo de 2009.

martes, 1 de marzo de 2011

La peligrosa euforia egipcia

Columna La Tarde
Fundación Kíos

La peligrosa euforia egipcia

Existe una percepción optimista acerca de lo acaecido en las últimas semanas en el Medio Oriente, puntualmente en Egipto, que lleva a concluir que estos acontecimientos están conformando la puerta de entrada a una refrescante era moderna, occidental y democrática, bastante similar a lo que ocurrió después de la caída del célebre Muro de Berlín. Es imposible descartar por completo la posible existencia y consolidación de ese escenario hacia futuro. Pero sí se puede dejar en clara evidencia que las celebraciones en la plaza de Tahrir, y la esperanza evidenciada en diversos editoriales y titulares alrededor del planeta, no se encuentra coordinada con los resultados reales geoestratégicos que se desprenden de la salida de Hosni Mubarak del poder.

Una revolución consiste en un cambio radical en la persona, institución o Estado que la sufre. Con la salida de Mubarak y la llegada al poder del mariscal Mohamed Tantawi no se produjo dicho cambio radical. El regimen laico, militar y respetuoso de los acuerdos de Camp David de 1979, en los que Egipto reconoce el derecho a existir de Israel, persiste al igual que las instituciones que conforman el actual panorama corrupto, inequitativo y violador de los derechos humanos que motivó las célebres manifestaciones de Tahrir, en un principio.

Estas instituciones son claves para que la democracia occidental pueda establecerse en Egipto y el Medio Oriente. En Europa del Este existían tradiciones y percepciones democráticas que han permitido que ese tipo de gobierno se haya establecido, sin que de ninguna manera pueda considerarse como perfecto. La tercera parte de la población del Medio Oriente es menor de 30 años, cuenta con niveles precarios de educación y calidad de vida, reducidas oportunidades, guarda serios recelos frente a Occidente, principalmente hacia los Estados Unidos, y confiesa religión y cultura islámica. Estos son los ingredientes necesarios para que bajo un esquema de elecciones democráticas se perfilen regímenes que provoquen, antes que prosperidad y paz regional generalizada, serias inestabilidades que pueden llegar a producir consecuencias perturbadoras en la política mundial.    

De lo anterior, se pueden desprender las siguientes dos ideas: uno, la salida de Mubarak no ha significado un cambio estratégico al interior de Egipto debido a que el regimen que  lideraba continúa existiendo sin mayores tropiezos; y dos, resulta poco razonable, debido a las condiciones reales de Medio Oriente, considerar estos llamativos acontecimientos como la clara e incuestionable llegada de la democracia y las formas occidentales a esta región tan importante y sensible para el devenir de todos los habitantes del planeta. 

Publicado en La Tarde de Pereira el 1 de marzo de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/38475-la-peligrosa-euforia-egipcia.html

viernes, 25 de febrero de 2011

Acerca de unos foros

Columna de opinión
Gnothi Seauton

Acerca de unos foros

Se celebró entre el 21 y el 23 de febrero en Buenos Aires, el foro internacional “Haciendo la paz en Colombia”, promovido por organizaciones colombianas e internacionales que tienen por objeto, como el nombre del evento lo indica, encontrar vías que lleven, por medio del diálogo y el entendimiento entre los diferentes actores del conflicto colombiano, la paz en nuestro país.

El foro parte de la premisa de que en Colombia existe un conflicto, no sólo armado sino también “social, económico y político”. La crisis humanitaria es profunda y la deshumanización de la conflagración afecta a la totalidad de los habitantes del país, especialmente a los más pobres. Consideran también los organizadores y asistentes que la situación colombiana, por numerosos factores, solo puede llegar a ser solucionada con la directa y amplia colaboración de los actores internacionales y regionales, y que por ende es necesaria la realización de éste y otros foros regionales.

Un último detalle a tener en cuenta es que el foro en mención se realiza en las instalaciones de la cancillería gaucha y es muy probable que, según rumores promovidos especialmente por los organizadores del evento, se cuente con la presencia de la presidente de la República de la Argentina, señora Cristina Fernández, durante los actos de clausura.

Sin denominar a quienes participan en éste y otros foros similares como defensores, miembros o aliados de los grupos al margen de la ley que existen en Colombia, esto porque en nuestro país, mal que bien y sin ser perfecta, se respeta y se defiende la libertad de expresión y el tener ideas propias y distintas no es delito, siempre y cuando estas sean defendidas bajo un intercambio de ideas libre de violencia, sí se puede afirmar que este tipo de gestos por parte de los organizadores y sus anfitriones dejan un muy mal sabor entre muchos colombianos y el gobierno nacional. Y lo más importante aún es que la posición de los foristas no comulga con la satisfacción del interés nacional, porque continuar considerando que la existencia de las guerrillas y cualquier otro grupo que se levante contra la institucionalidad, está justificado por la existencia de la pobreza y la desigualdad, resulta ser un factor que retrasa el verdadero crecimiento mental, económico, social y geopolítico de la nación y los ciudadanos que la conforman, así como también un desconocimiento de la evolución histórica de los grupos alzados en armas en el país. 

Adicional a todo lo anterior, y que es quizás lo más incómodo de este asunto, está el hecho de que estos foros develan la gran ignorancia que sobre la situación colombiana tienen no pocos ni irrelevantes gobiernos vecinos. Tal vez exagerando, este acto incomodo y poco simpático de la Argentina hacia Colombia podría equipararse a realizar en Bogotá un foro para indagar “¿Cómo mejorar la situación mental de doña Cristina Fernández?”, que como todo el mundo lo sabe ya por los Wikileaks, es una de las preguntas que se hacen los miembros de la misión diplomática de Estados Unidos sobre la primer mandatario gaucha. ¡Por favor! Zapatero a tus zapatos y manejemos los resultados de este foro con la misma ligereza que los impulsadores del mismo tratan la realidad colombiana.

Imagen tomada de: http://www.terra.com.co/noticias/articulo/html/acu39719-acaba-foro-internacional-sobre-paz-de-colombia-en-argentina.htm

Sobre la influencia actual del poder estadounidense

Investigación- Política exterior y defensa nacional
Alejandro Ramírez Restrepo
Sobre la influencia actual del poder estadounidense

Con motivo de los últimos acontecimientos en Medio Oriente y el norte de África, ha surgido una línea de análisis político que apunta a señalar la marcada tendencia hacia el declive del poderío norteamericano y su influencia en esta estratégica región del planeta y con ello, en el mundo en general. Se presentan como claras evidencias que respaldan esta afirmación, la salida del poder de Hozni Mubarak en Egipto, las protestas masivas contra regímenes aliados norteamericanos como los de Bahrein y Arabia Saudita, especialmente, y la falta de actuación por parte del gobierno de Barack Obama, el cual, se supone, ha sido poco más que un espectador en todos estos eventos, incluso en aquellos que podría considerarse favorecido como el de las masivas protestas en contra del dictador libio Moammar el Gadafi.

Aunque el actual estado de cosas en Medio Oriente efectivamente muestra que la influencia de los Estados Unidos, y en general de las naciones y estados que conforman el Mundo Occidental, sí se ha visto seriamente reducida en la última década, especialmente después de la Guerra de Irak de 2003, también es cierto que dicha reducción no llega a tener un verdadero alcance estratégico. 

Esta afirmación se sustenta en realidades y no en discursos. La percepción del presidente de los Estados Unidos ha estado ligada por décadas a una imagen de poder ubicuo, irrefutable, incomparable. De allí la común expresión de que quien ocupa la Casa Blanca no es otro sino el hombre más poderoso de la Tierra. 

Para bien o para mal esa es una imagen y nada más. El poder de la nación americana ha estado siempre, desde el mismo momento en que se lanzó de lleno al agua del liderazgo internacional, seriamente limitado. La toma del centro y este europeo por parte de la Unión Soviética, la caída de China a manos de Mao, la partición de la península de Corea, las revueltas en Hungría y el Suez, la consolidación del poder de Castro en Cuba, los tumultos en Checoslovaquia, la prolongada, costosa y dolorosa faena en Vietnam y la totalidad del sudeste asiático, las crisis petroleras de la década de 1970, la caída del Sha, los Somoza y la conversión de país prestamista a deudor, son algunos de los casos que muestran claramente las limitaciones y fracasos del poder de los Estados Unidos. A esa larga lista podemos incluir los más recientes que tienen consecuencias muy activas en la vida global: las crisis de Somalia, Rwanda, Sarajevo, el ingreso de India, Pakistán y Corea del Norte al club nuclear, el 11-S, Irak, AfPak, Irán (otra vez), la consolidación económica, militar y política de los BRIC y otros, el reciente estallido de la crisis de la deuda y, por supuesto, los escenarios que hoy estremecen al mundo árabe.

Todos estos acontecimientos han recibido una amplia difusión mediática. Siempre lo hacen y eso no es reprensible. Afectan la vida de las personas y la influencia de las naciones, tanto positiva como negativamente. Pero a pesar de todo esto, estratégicamente hablando, la nación indispensable ha sido y continúa siendo EUA, porque son claras las ventajas geográficas, históricas e institucionales que le dan un plus contundente ante sus demás competidores.

Obama debería estar analizando los acontecimientos bajo la óptica y los consejos de presidentes como Eisenhower, Nixon y Bush 41. No de presidentes como Bush W. y otros tantos como Kennedy y Johnson. Es decir, aplicando la restricción y entendiendo los verdaderos alcances del poder y la influencia americanas, que como lo dejan en evidencia los acontecimientos actuales, se encuentran seriamente limitadas. Así, podrá esperar el momento adecuado para acomodarse a los nuevos escenarios y satisfacer eficiente y eficazmente su interés nacional. 

Imagen tomada de: http://leyae.wikispaces.com/Ley+de+acceso

martes, 22 de febrero de 2011

La incomprensión de la concertación

Columna La Tarde
Fundación Kíos

La incomprensión de la concertación

El reciente caos nacional generado por el paro camionero le deja tanto al Gobierno Nacional como a la sociedad civil lecciones y aprendizajes importantes que es preciso comentar, de cara a encontrar salidas prontas y oportunas en tensas situaciones que amenacen contra la estabilidad y el bienestar ciudadano.

En primera instancia, es menester señalar que existe una falsa noción de la concertación entre diferentes sectores de la vida nacional, los cuales la perciben como una posibilidad de ganar posiciones de poder a partir de las demostraciones de fuerza. En efecto, no son pocos los casos, en que algunos grupos ejercen presiones indebidas frente a las decisiones gubernamentales que les afectan o les restan poder y protagonismo, bien sea a través de tomas, marchas o paros o cualquier otra forma de ocupación de los espacios públicos. Estas acciones que muchas veces se disfrazan bajo el rótulo de “pacíficas” o peor aún, se escudan en el derecho fundamental de la libre expresión, pretenden fortalecer los objetivos de los grupos o sectores que las organizan, aún a costa de que estos choquen contra el imperativo máximo de una sociedad: el bienestar común.

En segundo lugar, esta falsa concepción de la concertación y de las posibilidades que ésta evidencia para  construir acuerdos nacionales frente a los grandes problemas que nos afectan como país, tiene como telón de fondo, la generación progresiva de una democracia corporativa, en la cual los grupos de poder compiten entre sí a partir de sus posiciones y fortalezas, “mostrándose los dientes” cada vez que se toman decisiones que amenazan contra sus objetivos constitutivos e intereses. En este tipo de democracia, de claro corte darwinista, dado que sólo los más fuertes sobreviven, la ciudadanía queda expuesta al vaivén de las presiones grupales o sectoriales, terminando muchas veces, como la única afectada.

En tercer lugar, es importante reflexionar sobre el margen de concertación que tienen las decisiones gubernamentales. Si bien es cierto que la participación y la incidencia ciudadana en las decisiones públicas es un imperativo de la nueva concepción de la gerencia pública contemporánea, es importante señalar que hay aspectos que no ameritan el diálogo ni la toma conjunta de decisiones, más aún si éstos buscan el bienestar común, aún por encima de intereses corporativos. En sentido estricto, el gobierno se configura a partir del mandato ciudadano que se le ha entregado en las urnas, lo cual implica reconocer su autoridad para buscar las mejores alternativas para nuestro bienestar y desarrollo.

Entender lo anterior es un paso fundamental para construir un país mejor para todos, no sólo para unos pocos. 


Publicado en La Tarde de Pereira el 22 de febrero de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/38159-la-incomprension-de-la-concertacion.html

martes, 15 de febrero de 2011

Inteligencia colombiana

Columna La Tarde
Fundación Kíos

Inteligencia colombiana

Aprovechando que nos encontramos en la época en la que se realiza el ejercicio de planeación más importante de cada cuatrienio, el debate y aprobación de la Ley del Plan Nacional de Desarrollo Prosperidad para todos, se podría empezar a incluir un tema que es poco popular dentro de la agenda de la opinión pública: la creación de una Comunidad de Inteligencia, CI, que tenga a la cabeza una entidad nueva y moderna encargada de coordinar y, lo más importante, analizar y crear escenarios de prospectiva para la Nación y su usuario más importante, el Presidente de la República. Debido a los espantosos antecedentes que provee el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, los debates alrededor de esta política pública se encuentran marcados por la emotividad, provocando que los análisis objetivos y racionales sean escasos, sino inexistentes.

Es necesario superar este estado de las cosas, debido a que la creación de una CI, encargada de formular, implementar y evaluar políticas públicas en dicho campo, resulta ser un elemento central para la construcción de un proyecto de nación, en un horizonte de tiempo mayor al de un periodo presidencial.

La existencia de una CI demanda como principio central para contar con un funcionamiento eficiente y legal, una división del trabajo entre las diferentes instituciones que la conforman. Aquellas entidades encargadas de recopilar información, nunca deberán ser las encargadas de analizarla. Mal que bien, en la actualidad se cuenta con dichas instituciones. La que no existe en el entramado institucional colombiano, es aquella que fungiría como la cabeza “central” de la CI. Ésta se encargaría de recopilar la información tomada por las demás instituciones y la analizaría para crear productos dirigidos al consumo del presidente y su consejo de ministros.

Esta “central” resulta estratégica no sólo por su rol coordinador. Lo es porque su trabajo y sus productos deben convertirse en los insumos principales para que el Estado colombiano identifique las amenazas y retos que debe afrontar, así como los recursos y capacidades con que debe contar.

Aunque no perfectos, los ejercicios de prospectiva elaborados por profesionales y dirigidos por lo más alto de la jerarquía estatal son herramientas formidables para el esclarecimiento de qué es lo que quiere una nación y cómo pretende realizarlo.

200 años después de obtenida la independencia, ya es hora de contar con los instrumentos adecuados para construir nuestros próximos 200 años de historia nacional.

Publicado en La Tarde de Pereira el 15 de febrero de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/37870-inteligencia-colombiana.html

miércoles, 9 de febrero de 2011

Los nuevos retos de la comunicación

Columna de opinión
Meden Agan

Los nuevos retos de la comunicación

Hoy se celebra el día del periodista y del comunicador social en Colombia, que conmemora la aparición del Papel Periódico en la capital colombiana, el miércoles 9 de febrero de hace 220 años, noble iniciativa de un cubano que según cuenta la historia "murió literalmente en la pobreza absoluta". Pero, curiosamente, ni el Papel Periódico fue el primero de su tipo en el país, ni el día del periodista es el 9 de febrero. La Gaceta de Santa Fé precedió la iniciativa de Don Manuel del Socorro Rodríguez, y la ley 918 de 2004 determinó que el día para celebrar el ejercicio periodístico es el 4 de agosto de cada año.

Afortunadamente, mucho ha cambiado la manera de informar desde 1791. Afortunadamente, la comunicación hoy no implica los mismos retos disciplinares y ejecutivos que para los profesionales de 1990.  Pero desafortunadamente, la comunicación, de la mano con la tecnología, ha evolucionado mucho más rápido que las facultades de comunicación social. Hoy las universidades deben educar para dar cuenta de las nuevas necesidades del mercado y de las nuevas realidades sociales a las que se enfrentan sus graduados. Hoy las facultades, deben reconocer que la comunicación es más dinámica y flexible que como aprendimos en los noventa. El primer reto, por tanto, es en últimas, formar menos periodistas de Wikipedia y más de Wikileaks. Podría hoy apostar, sin temor a equivocarme, que si se corre un programa para detección de plagio a todos los periódicos del país, el 80% no superarían la prueba. Y esto me lleva a la segunda reflexión.

La responsabilidad del comunicador es hoy mucho mayor que hace veinte años. Más fuentes para contrastar, más audiencias y audiencias más diversas gracias a Internet, más canales y posibilidades de verificación de la información por parte de los receptores del mensaje. Ya no cualquiera puede escribir sin ser cuestionado. El comunicador debe hoy también asumir la responsabilidad de los efectos que genera el mensaje que emite en un escenario comunicativo más versátil, más dinámico, mucho más flexible, más interconectado, más vigilado.

Tercero, gracias a la llegada de la era digital, que trajo consigo una hiperconexión, a mi juicio saludable, los comunicadores deben entender, por fin, que el periodismo no consiste en saber, sino en averiguar y contar bien. Esa hiperconexión nos reveló lo peligroso que resulta el concepto de verdad única, de la que se creyeron los periodistas poseedores durante mucho tiempo. El periodista no es fiscal, es informador.

Cuarto, el comunicador es, escencialmente, un buen contador de historias. Y como no es lo mismo contar una historia en un cumpleaños que en un funeral, a unos amigos que a los jefes, no es lo mismo contar una historia en 1985 que en el 2015. Hoy el periodismo, también afortunadamente, ya no es la única y exclusiva representación de la comunicación moderna, ya no es la única forma de contar historias, de informar. 

Por ejemplo, la comunicación audiovisual y multimedia es la comunicación del futuro, o quizás ya, del presente. Es más integradora, más versatil y tiene más potencial que las formas tradicionales de comunicación, las que la academia aún parece empeñada en seguir enseñando de manera exclusiva. Esta realidad nos enfrenta al reto que implica responder esta pregunta: ¿queremos seguir teniendo comunicadores para Pedro Picapiedra y el Piedradura Post o formamos periodistas para el mundo de Buzzlight Year? 

Asumir ese reto implica también reconocer, desde la academia, con lo poco romántico que esto pueda parecerle a los puristas, que ahora no solo se debe formar a los nuevos García Márquez o a las reencarnaciones de Ernest Hemmingway, que empezaron como reporteros y cronistas desde lo periodístico, sino también a los Mark Zuckerberg del futuro. Hay que reconocer unos nuevos metalenguajes que circulan a través de otras redes, como las sociales, que comunican e informan de una manera muy particular, pero cada vez más generalizada y viral.

Y esa formación revolucionaria hay que hacerla desde lo teórico pero para lo práctico. Los  comunicadores deben graduarse siendo expertos en el manejo de las nuevas tecnologías. Un comunicador de hoy que no maneje adecuadamente las herramientas digitales y multimedia, es como un delantero de fútbol que no sabe hacer goles, como un economista que no sabe lo que es un euro.

Pero la responsabilidad de ejecutar este cambio, tan sensible para la sociedad actual, no solo es de la universidad. Los medios de comunicación deben ser cada vez más exigentes con los profesionales que acogen. Menos plagio, mejores redactores que dominen diferentes hipertextos y sus diversos claves linguísticas, más responsabilidad no únicamente frente a lo emitido, sino también frente a todas las posibles interpretaciones que se hagan de ello. 

Y no quiero ser pesimista ni criticón, pero me parece que cada vez tenemos menos Tiempo.

Imagen tomada de: http://gnoseomundo.wordpress.com/

Breve reflexión sobre liderazgo, democracia y populismo

Columna La Tarde
Fundación Kíos

Breve reflexión sobre liderazgo, democracia y populismo
Aunque ya van seis meses del gobierno de Juan Manuel Santos, desde el punto de vista de las políticas públicas se podría decir que hasta que no se promulgue como Ley de la Nación el Plan Nacional de Desarrollo, Prosperidad para Todos, no nos encontraremos en tierra firme y consolidada en lo que respecta a dicho campo. Hoy se encuentran bajo discusión, y señaladas como una de las locomotoras que va a impulsar la economía y el desarrollo de la nación durante los siguientes cuatro años, la ciencia, la tecnología y la innovación, las cuales se fundamentan en una (siempre prometida) revolución educativa. 

Dicha revolución educativa, debe estar conformada por medidas de choque provocadas desde el interior de la institucionalidad formal e informal colombianas. Prosperidad para Todos, es un documento que desde la institucionalidad formal puede, a través de la formulación e implementación de políticas transformar el sector educativo en uno que se caracterice por competir con los sectores educativos del exterior, no sólo de la región sino de la totalidad del globo, al mismo tiempo que con iniciativas privadas.

La justificación para esta característica del nuevo sector educativo, se fundamenta en que, como cualquier otra actividad del comportamiento humano, la educación logra ser eficiente, competitiva y productiva, es decir puede llegar a obtener mejores resultados (más técnicos y profesionales, con mejores y mayores conocimientos y aptitudes y a un menor costo) cuando se ve sometida a un esquema de competencia.

Por supuesto está decisión es impopular, entre muchas otras razones porque involucra someter casi de manera despiadada a evaluaciones internacionales a la totalidad del sistema, a que las instituciones educativas se abran a intercambios de todo tipo con sus pares de otras latitudes y porque terminaría afectando los intereses creados de influyentes grupos de poder. 

 De eso se trata el liderazgo. En momentos precisos del devenir histórico de una nación, sus líderes, a veces de manera anti democrática, deben tomar decisiones costosas para su imagen y supervivencia política pero que al final de cuentas, sin que tengan una garantía de éxito, terminan encontrándose dentro del interés general de las naciones que encabezan. Son pocos los ejemplos que podemos sacar a relucir en los países en vías de desarrollo quizás porque al no existir, precisamente muchos de estos ejemplos, se explica su estado de atraso y parálisis. 

En definitiva, tenemos que el Plan Nacional de Desarrollo que se viene discutiendo, puede ser una seria oportunidad, si se toman las medidas apropiadas para emprender un serio cambio en el sector educativo. No sucumbir a las medidas populistas es el reto que afronta el actual gobierno y que puede marcar sus dimensiones ante la Historia. 

Publicado en La Tarde de Pereira el 9 de febrero de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/37577-breve-reflexion-sobre-liderazgo-democracia-y-populismo.html

martes, 1 de febrero de 2011

La locomotora minera

Columna- La Tarde
Fundación Kíos

La locomotora minera

Una de las metas contenidas en las Bases del Plan Nacional de Desarrollo “Prosperidad para todos” está referida al desarrollo minero y la expansión energética como pilar fundamental sobre el cual descansarán el crecimiento y la prosperidad en los próximos años. Este documento menciona la importancia de aprovechar el potencial energético del país, logrando no sólo el abastecimiento interno en el mediano y largo plazo, sino también la expansión del sector a partir de la inversión extranjera y el incremento de la exploración de nuevos yacimientos. En el plano internacional, la locomotora minero energética cuenta con una coyuntura favorable para su desarrollo, principalmente por el incremento de la demanda de materias primas y recursos por parte de las economías emergentes que hoy lideran el crecimiento económico mundial lo cual se mantendrá como una tendencia sostenida, por lo menos en el corto y mediano plazo. Por su parte, en el plano interno, se cuenta con un acervo de capital público y privado considerable que ha permitido potenciar los recursos existentes a partir de la implementación de diferentes políticas que favorecieron el crecimiento del sector frente al Producto Interno Bruto Nacional.

Pese a tales consideraciones, la sostenibilidad de esta locomotora en el largo plazo va más allá del aprovechamiento de la bonanza global que atraviesan los commodities. A nivel mundial, el incremento progresivo de la investigación y el desarrollo en el sector apunta a la exploración de nuevas fuentes energéticas más limpias y renovables, así como a la gestación de nuevas tecnologías y formas de explotación de los recursos, lo cual muy seguramente, determinará nuevos patrones de consumo, evitando la gran dependencia a las fuentes energéticas tradicionales.

El desarrollo minero energético nacional depende de la consolidación de un nuevo marco regulatorio e institucional a través del cual no sólo se impulse y promocione el sector, sino que también se controle su actividad, disminuyendo la informalidad y el carácter artesanal con que mayoritariamente se realiza. Ello implica repensar las instituciones dedicadas a la vigilancia del sector, así como fortalecer los canales de socialización e implementación de las políticas e incentivos con el sector privado. El adecuado aprovechamiento de los recursos mineros y energéticos se estructura a partir de la disminución de la minería rústica para que no se vuelvan a presentar tragedias como la de Sardinata en el Norte de Santander, las cuales son un freno para un país en el que se pretenden extender y ampliar las condiciones de desarrollo humano y bienestar para todos sus habitantes.
 
Publicado en La Tarde de Pereira el 25 de enero de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/37210-la-locomotora-minera.html

martes, 25 de enero de 2011

A propósito de la reforma de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR)

Columna La Tarde
Fundación Kíos

A propósito de la reforma de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR) 

Enhorabuena el gobierno nacional decidió abordar el tema de las Corporaciones Autónomas Regionales (CAR), propiciando la posibilidad de emprender un serio y responsable proceso de reestructuración de su esquema de funcionamiento y operación. 

En efecto, los recientes decretos presidenciales promulgados para conjurar la dramática crisis invernal señalan, entre otras consideraciones, la necesidad de repensar las jurisdicciones actuales de las Corporaciones, logrando que éstas respondan fielmente a las condiciones geográficas e hidrográficas de los territorios y no sólo a divisiones administrativas o funcionales tradicionales que poco o nada tienen que ver con los fenómenos naturales o los riesgos derivados. La situación era tan caótica que en algunos departamentos funcionaban dos o tres corporaciones, cada una de ellas con su estructura burocrática y sus “límites administrativos”, que muchas veces no coincidían con la realidad ambiental de las regiones. 

El proponer la fusión de algunas de las CAR existentes y lograr su necesaria correspondencia con las cuencas hidrográficas del país es un paso que apunta a la concreción de un modelo de autoridades ambientales acorde con los profundos retos de Colombia en la materia y consecuente con la necesidad de avanzar hacia el desarrollo humano sostenible. 

Sin embargo, más allá de repensar los temas burocráticos o de blindar las CAR frente a los complejos procesos políticos o electorales, los decretos presidenciales se convierten en una ventana de oportunidad para construir un nuevo esquema de gestión ambiental urbana y regional en el marco del cual no sólo se puedan regular y control aspectos críticos del desarrollo sino también prevenir y mitigar riesgos y desastres. 

En esta perspectiva, lo ideal sería diseñar esquemas de concertación con comunidades, sector privado y organizaciones internacionales para compartir y generar conocimiento, diseñar protocolos y mecanismos de atención y alertas tempranas, sensibilizar a la ciudadanía y promover la educación ambiental y emprender proyectos sostenibles y productivos en áreas como el ecoturismo y la conservación, entre otros. 

A la par con la promoción del cumplimiento estricto de la legislación ambiental colombiana, paradójicamente una de las más completas del mundo, las nuevo modelo de las CAR deberá avanzar hacia un “pacto ciudadano” en el que logremos generar compromiso frente a la necesidad de tener una nueva relación con el medio ambiente mucho más coherente y sustentable. Lastimosamente, las imágenes de la reciente crisis invernal se convierten en una muestra fehaciente de ello. 

Publicado en La Tarde de Pereira el 25 de enero de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/36859-a-proposito-de-la-reforma-de-las-corporaciones-autonomas-regionales-car.html


martes, 18 de enero de 2011

Mirar afuera


Columna La Tarde
Fundación Kíos

Mirar afuera

El año pasado The Economist anunció los grandes avances socio económicos a lo largo y ancho de Latinoamérica. El presidente del Banco Interamericano de Desarrollo, Luis Alberto Moreno, señaló el marcado interés con que numerosos inversionistas extranjeros se encuentran observando a la región. La publicación y el funcionario, así como otros académicos, analistas y empresarios, concluían que la década que comenzó el pasado primero de enero, bien podría ser la década latinoamericana.

Lo anterior tal vez sería motivo de orgullo para quienes habitamos en dicha zona del globo, pero quizás deberíamos adoptar con decisión y agilidad el hábito de compararnos con otros, no únicamente países pertenecientes al primer mundo, sino también con países que se encuentran en vías de desarrollo.

Dando una breve mirada afuera, plantearemos dos cuestionamientos que nos deben llevar a pensar qué debemos hacer para lograr que los dos lustros que se vienen, sean efectivamente latinoamericanos.

Uno: según el Fondo Monetario Internacional, de las 10 economías que más crecieron entre 2001 y 2010, seis eran africanas y el resto asiáticas. Los pronósticos de la misma institución apuntan a que entre 2011 y 2015 sean siete las economías africanas dentro del selecto grupo de mayor crecimiento, dejando los otros tres espacios para países asiáticos. Este crecimiento acelerado responde en buena medida al abastecimiento de commodities a las economías asiáticas.

El nuevo gobierno colombiano ha anunciado la “locomotora” minera como fuente de crecimiento para Colombia durante estos años por venir. ¿En África podremos encontrar los ejemplos, buenos y malos, de cómo adelantar estos booms mineros? 

Dos: la globalización de la educación. Los intercambios estudiantiles y los convenios entre universidades para sacar títulos conjuntos entre instituciones de países desarrollados y en vías de desarrollo, se han convertido en prácticas comunes en el lejano oriente y el sur asiático. Así proveen a sus estudiantes excelente nivel en inglés y desarrollan serios proyectos de investigación y desarrollo, I&D, en ciencias aplicadas.

El nuevo gobierno ha señalado como otra “locomotora” de desarrollo la ciencia y la investigación. Si no se adoptan comportamientos que apunten hacia la internacionalización de la educación, y con ello se presente un verdadero crecimiento en I&D que mejore los niveles de productividad y competitividad, cumplir con los buenos deseos que numerosos expertos entregaron el último año a la región, sencillamente no será posible. 

Una efímera mirada afuera puede entregar valiosas luces sobre hacia dónde debemos apuntar y cómo. 

Publicado en La Tarde de Pereira el 18 de enero de 2011:http://www.latarde.com/opinion/columnistas/36494-mirar-afuera.html

miércoles, 12 de enero de 2011

¿Por qué vale la pena ser una empresa socialmente responsable?


Investigación RSE 
Santiago Gómez Mejía

¿Por qué vale la pena ser una empresa socialmente responsable?
Ser socialmente responsable le genera a la empresa una multiplicidad de beneficios que han sido ampliamente documentados desde hace varias décadas.
Aunque la falta de una definición generalmente aceptada de RSE contribuye, en alguna medida a la falta de hallazgos conclusivos sobre la relación entre ésta y el desempeño financiero de las empresas, existen hallazgos empíricos que indican que la primera razón por la cual los empresarios deben promover estrategias de este tipo es la generación de beneficios financieros adicionales a los obtenidos por la acción misma de la firma.

La RSE además, como herramienta estratégica para promover los objetivos económicos de la empresa, le da a ésta la oportunidad de mejorar continuamente su gestión, su productividad y su eficiencia, favorecer la maximización de su beneficio, promover aumentos en los niveles de innovación, crear nuevas ventajas competitivas al integrar a su modelo productivo factores no económicos, a potenciar procesos de diferenciación sostenida de los productos, así como también a  aumentar su reputación[1] y la lealtad de sus clientes, atrayendo más consumidores y empleados social y ambientalmente responsables a sus filas, estableciendo relaciones de confianza con diferentes stakeholders, lo que puede redundar en un aumento de inversionistas y aliados externos, el mejoramiento de su imagen, mayores niveles de generación de riqueza y empleo cualificado (Shutter, 2008, p. 217-218; Jones, Comfort, Hillier, 2007, p. 25).
      
En este sentido, según Godfrey  y Hatch “la RSE contribuye al bienestar corporativo a través de un efecto positivo en los ingresos; las firmas que crean ganancias sociales incrementan sus ventas vía la promoción del consumo responsable o vía la disminución de costos de producción. La filantropía estratégica promueve la construcción de lealtades a largo plazo, legitimidad y confianza con los stakeholders, lo que refuerza otros objetivos estratégicos de la empresa” (2007, p.88). De esta forma, la RSE bien ejecutada implica el inicio de un círculo virtuoso para la firma.
      
Una investigación realizada por Alvarado y Schlesinger demuestra que la ejecución adecuada de estrategias de RSE genera una “mejor evaluación general de la compañía, mayor identificación consumidor-empresa, más visibilidad de marca y mejor imagen” (2008, p.39), aunque también aclara que “la RSE desempeña un rol como variable antecedente de la imagen y la reputación empresarial [y no a la inversa]” (2008, p.52).
      
Por otra parte, las compañías hoy tienen la necesidad legal, en algunos casos, de obtener certificaciones de producción limpia, pero en los casos en que no es así, aún obtener constancias ambientales que corroboren la calidad de sus productos les permite obtener beneficios tributarios y les facilita el acceso a créditos y nuevos inversionistas, tanto nacionales como extranjeros.
      
Por ejemplo, el Social Investment Forum[2], con 500 miembros asociados, promueve la inversión socialmente responsable en los Estados Unidos, definiendo esta como “la inversión que permite combinar objetivos financieros con valores sociales” (Hill, 2007, p.167) y el Domini European Social Equito Fund [3], que ofrece a inversionistas sociales oportunidades en regiones económicas y en empresas que asumen el reto de la promoción del desarrollo sostenible. También, el Dow Jones Sustainability Index (DJSI) lanzado en 1999, o el Financial Times Stock Exchange 4 Good (FTSE 4 Good), que han diseñado indicadores que permiten valorar los desempeños ambientales y sociales de las empresas, lo que conlleva a aumentos significativos en sus cotizaciones bursátiles. Otra iniciativa, los Equator Principles, lanzados en 2006, se circunscriben exclusivamente al sector financiero y vincula a más de cincuenta bancos a nivel mundial que se preocupan por gestionar aspectos sociales y ambientales relacionados con el financiamiento de proyectos de desarrollo. Por último, la Iniciativa Financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, creada en 1992, cuenta con 287 signatarios y su objetivo principal es aumentar la competitividad del sector financiero a través del fomento de buenas prácticas en la gestión de riesgos, incorporando criterios de sostenibilidad al análisis crediticio (Núñez, 2003, p.30).
      
Como muestra de la importancia creciente que la RSE tiene para los fondos de inversión, Núñez afirma que “en el año 2002, cerca del 12% de [ellos] incorporaron criterios de responsabilidad social y ambiental al momento de conformar sus portafolios de inversión” (2003, p.21).
      
Es decir, en resumen, “hay razones por las cuales las compañías deciden actuar responsablemente en ausencia de requerimientos legales. Algunas son estratégicas, otras defensivas e incluso otras altruistas…pero el más obvio motivo por el cual las empresas tienen interés en la RSE es que su implementación es un buen negocio” (Lindgreen, Swaen y Maon, 2009, p.251).
      
Adicionalmente, en la medida en que la RSE actúa como “una medida complementaria y correctiva frente a algunos fallos sociales inherentes del laissez-faire” (Paul, 2008, p. 56) o como una práctica “útil para reducir los fallos de mercado derivados de las asimetrías de información y [de] externalidades negativas” (Ancos, 2007, p.54), representa importantes beneficios para el entorno en que se aplica, nivelando las posibilidades de acceder a una mejor calidad de vida para quienes se ven afectados por los procesos productivos de las empresas y por los efectos sociales de los mercados competitivos.
      
Pero más allá de lo anterior, hay una razón que trasciende el ámbito económico y que se convierte en motivo suficiente para ser socialmente responsables: la RSE ofrece contribuciones potenciales al desarrollo sostenible en un mundo amenazado por el calentamiento global, por la extinción de especies vivas de flora y fauna, la degradación de los suelos, los cuerpos de agua y la calidad del aire que respiramos.
      
En el fondo del debate entre ser o no responsables socialmente queda de manifiesto la distinción entre el capitalista estratégico, que comprende que la rentabilidad de su empresa depende de variables que deben ser consideradas en el largo plazo, que entiende que retribuir a la sociedad por los efectos que su compañía le genera tendrá consecuencias favorables para la firma, y el capitalista depredador y especulativo que prefiere las ganancias rápidas a cualquier costo frente a las sostenidas y perdurables, para lo cual debe pagar unos costos que serán retribuidos en el futuro por el proceso productivo en condiciones de desarrollo sostenible.
Referencias bibliográficas:

1.     Alvarado Herrera, A. y Schlesinger Díaz, M.W., (2008), “Dimensionalidad de la RSE percibida y sus efectos sobre la imagen y la reputación: una aproximación desde el modelo de Carroll”, en Estudios Gerenciales, Volumen 24, No. 108, Universidad Icesi.
2.     Ancos Franco, H., (2007), “Políticas públicas e iniciativa privada en la responsabilidad social empresarial”, en Revista del Ministerio de Trabajo e Inmigración, No. 66, p. 51-80, [En línea], disponible en: http://www.mtas.es/es/publica/revista/numeros/66/Est03.pdf , recuperado: 10 de diciembre de 2010.
3.     Godfrey, P.C., Hatch, N.W., (2007), “Researching Corporate Social Responsibility: An agenda for the 21st Century”, en Journal of Business Ethics 70, p.87-98.
4.     Hill, R.P. et.al., (2007), “Corporate Social Responsibility and Socially Responsible Investing: A global perspective”, en Journal of Business Ethics, 70, p. 165-174.
5.     Jones, P., Comfort, D., Hillier, D., Eastwood, I., (2005), “Retailers and sustainable development in the UK”, en International Journal of Retail & Distribution Management, vol. 33 No. 3, p. 207-214.
6.     Lindgreen, A.,  Swaen, V. y  Maon, F., (2009),  “Corporate Social Responsibility Implementation, en Journal of Business Ethics 85, p.251-256.
7.     Núñez, G., (2003), La responsabilidad social corporativa en un marco de desarrollo sostenible, Santiago de Chile, Serie Medio ambiente y desarrollo, CEPAL.
8.     Paul Lee, M., (2008), “A review of the theories of corporate social responsibility: Its evolutionary path and the road ahead”, en International Journal of Management Reviews, 10, 1, p. 53-73.
9.     Schutter, O., (2008), “Corporate Social Responsibility: European Style”, en European Law Journal, 14,2, p. 203-236.





[1] Según Alvarado y Schlesinger  “la reputación [se entiende]…como un esquema mental que sintetiza, organiza y simplifica las pistas ofrecidas por las múltiples imágenes proyectadas por la empresa y que provee un filtro interpretativo contextual y perceptual al consumidor” (2008, p.43).

El desarrollo territorial y el Área Metropolitana del Centro Occidente


Columna La Tarde
Fundación Kíos

El desarrollo territorial y el Área Metropolitana del Centro Occidente

En el 2011 se cumplen 20 años de la creación del Área Metropolitana del Centro Occidente (AMCO), de la cual hacen parte los municipios de Pereira, Dosquebradas y la Virginia.

Su objetivo principal está referido a la gestión y planificación de asuntos que por su complejidad e impacto, rebosan las capacidades y jurisdicciones de una sola entidad territorial, tales como el transporte y la movilidad, el desarrollo económico y social y la dotación de infraestructura urbana y metropolitana, entre muchos otros.

Tanto el AMCO como otras áreas metropolitanas que se han configurado en el país, han respondido a la necesidad de crear herramientas jurídicas e institucionales que permitan hacer frente a los progresivos fenómenos de conurbación y metropolización, en el marco de los cuales los municipios adyacentes a una ciudad van perdiendo su fisionomía y espacios de incidencia, por el crecimiento desordenado y escasamente planificado de su territorio. Sin embargo frente a algunas problemáticas, la figura de las áreas metropolitanas se ha quedado insuficiente, lo cual pone en evidencia que el desarrollo territorial no sólo puede circunscribirse a un asunto puramente legal o normativo, sino que debe abordarse a partir de una reflexión integral en la que se tengan en cuenta aspectos ambientales, culturales, sociales, geográficos, económicos y productivos.

Por tal motivo, los territorios del país deben impulsar un debate amplio sobre la necesidad de replantear el modelo de organización territorial colombiano, con el fin de garantizar su flexibilidad y permanente adaptación a las cambiantes condiciones de los entornos. Se deben explorar múltiples figuras para la prestación conjunta de servicios públicos o la planificación concertada del territorio, en el marco de la coordinación y la integración de políticas públicas y toma de decisiones. Así mismo, deberían analizarse instrumentos fiscales para potenciar la generación de ingresos, como fuente de recursos para proyectos de desarrollo entre dos o más jurisdicciones. El proyecto de Ley Orgánica de Ordenamiento Territorial (LOOT) que está surtiendo debate en el Congreso debe servir de punto de partida para que el AMCO exponga su experiencia tras 20 años de gestión ininterrumpida por el desarrollo risaraldense, al identificar lecciones aprendidas susceptibles de enriquecer otros procesos de metropolización del país. Así mismo, el tema metropolitano debe posicionarse como una prioridad en el debate electoral que se avecina, tanto en el discurso de los candidatos y actores políticos como en las necesidades de la ciudadanía. 

Publicado en La Tarde de Pereira el 12 de enero de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/36228-el-desarrollo-territorial-y-el-area-metropolitana-del-centro-occidente.html  

miércoles, 5 de enero de 2011

Malos Aires

Columna La Tarde
Fundación Kios

Malos Aires

Hace unos años, Buenos Aires envió una comitiva de alto nivel para aprender de Bogotá la manera en que allí se hacía la recolección y disposición de basuras. Hoy podemos afirmar que no aprendieron. Mas allá de la anecdótica entrega de la camiseta de Boca Juniors al exalcalde Garzón por encargo especial de Macri, aquella visita pareció no cumplir sus objetivos.

Buenos Aires es hoy una ciudad sucia. Eso no solo demuestra falta de cultura ciudadana, sino un bajo sentimiento de corresponsabilidad medioambiental.  Las basuras en las esquinas generan enfermedades evitables a través de la generación de vectores,  disminuyen sustancialmente la calidad de vida de sus habitantes y espantan el turismo –lo que a propósito, logra también la capital porteña con una generalizada pésima atención al público en restaurantes y una inseguridad que haría parecer a varias ciudades colombianas como sacadas de un cantón suizo- .

Lo que nunca parecieron entender los funcionarios argentinos, fue que el problema de las basuras tiene varios componentes que deben ser objeto de políticas públicas en varios campos estratégicos de la administración local: en primer lugar, debe existir un sistema y una infraestructura que garanticen la correcta y eficiente recolección y disposición de residuos. Los camiones deben pasar retirando las bolsas de basura frecuentemente y debe existir un relleno sanitario con la capacidad y tecnología suficiente como para minimizar las externalidades generadas por dicho proceso.  Eso es costoso, pero bastante operativo y fácil de lograr si se dispone de los recursos  y el compromiso político adecuados. En segundo lugar, los ciudadanos deben reconocer que los efectos ambientales, económicos y sociales de la disposición inadecuada de residuos no son únicamente generados por posibles fallas en dicho sistema. Consumir mejor, disponer mejor y reciclar más son acciones que dependen de buenas prácticas ciudadanas. Las bolsas de la basura, a pesar de lo que muchos prefieren creer, no desaparecen mágicamente.

Pereira, entonces, debe avanzar en varios sentidos: garantizar al usuario un sistema de recolección selectiva de residuos para ampliar la vida útil de las infraestructuras de disposición a través de la promoción de una cultura sostenible de la separación en la fuente y el reciclaje; promover la inclusión social de la población recicladora de oficio, reconociendo el gran aporte ambiental que hacen a la ciudad, y por último, aumentar el compromiso ciudadano frente al cuidado del medio ambiente a través de nuevas tarifas del servicio público de aseo que premien con incentivos económicos a los hogares más responsables.

Publicado en La Tarde de Pereira el 4 de enero de 2011: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/

La movilidad es una responsabilidad de todos

Columna La Tarde
Fundación Kíos
La movilidad es una responsabilidad de todos

Recientemente, Pereira entró al circuito de ciudades mundiales que realiza el “día sin carro” como una jornada pedagógica dedicada a la sensibilización ciudadana respecto a la movilidad y sus impactos sobre el medio ambiente y la calidad de vida de las personas. Más que la restricción vehicular, este espacio representa la posibilidad de reflexionar respecto a la sostenibilidad de nuestra ciudad, así como sobre las características del modelo de desarrollo urbano que deseamos consolidar en nuestra urbe y su entorno inmediato. Es también, un reconocimiento a la necesidad de fortalecer el transporte colectivo y masivo como medios para consolidar un área metropolitana más incluyente y consecuente con el desafío ecológico que se nos presenta en materia de reducción de los niveles de contaminación ambiental y auditiva, entre otras implicaciones.

No hay duda de que el tema del transporte se constituye en un eje estructurante del desarrollo de nuestra ciudad y los municipios colindantes. No sólo es un factor de competitividad que permite posicionarnos en un entorno mundial altamente competitivo, en el cual las inversiones en infraestructuras juegan un papel preponderante en la atracción de las inversiones y el capital, sino también una herramienta para lograr el desarrollo humano sostenible, en tanto está relacionado estrechamente con el bienestar de la ciudadanía y tiene directas implicaciones sobre las políticas de urbanismo, ordenamiento territorial y medio ambiente. Por tal motivo, no sólo es una responsabilidad de las autoridades metropolitanas, sino también un asunto que nos compete a todos. En efecto, la movilidad se construye día tras día, en nuestros actos cotidianos como peatones, conductores y usuarios del servicio público, lo mismo que en nuestras actitudes sobre las normas en materia de seguridad y reducción de la accidentalidad.

La corresponsabilidad en las políticas de movilidad está relacionada directamente con el uso racional que le demos a los medios de transporte con los que contamos.  No sólo se busca garantizar la efectividad en los desplazamientos rutinarios de los ciudadanos, sino también mitigar y contrarrestar la presión que se ejerce sobre el entorno urbano, por causa de la circulación de un número considerable de automotores. El “día sin carro” se presenta como una oportunidad inmejorable para formar ciudadanía, así como para brindarle a Pereira una necesaria pausa, la cual no sólo se verá reflejada en el aire que respiramos, sino también en el ambiente que le brindaremos a las futuras generaciones.

Publicado en La Tarde de Pereira el 28 de diciembre de 2010: http://www.latarde.com/opinion/columnistas/